Queridos amigos, os invito a transitar juntos mi blog.

Ven, vagamente,
ven, levemente,
ven solo, solemne, con las manos caídas
a tu lado, ven
y trae los montes lejanos junto a los árboles próximos,
funde en un campo tuyo todos los campos que veo,
haz de la montaña un bloque sólo de tu cuerpo...

(Fernando Pessoa)
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25 octubre 2016

Otra de vanidad

Desde Ediciones Evohé y Ediciones Cuaderno del Laberinto queremos dejaros las palabras que Ricardo Ruiz dedicó a Jaime Alejandre en la presentación del pasado viernes en el Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos.
“… Y más allá de mi vida” y “El cumpleaños”
Jaime Alejandre (Ed. Cuadernos del Laberinto – Ed. Evohé, Madrid)
Presentación: Museo del Libro de Burgos. 21 de octubre de 2016
Por Ricardo Ruiz
Desde que conozco la obra poliédrica y versátil de Jaime Alejandre siempre he admirado su capacidad para transgredir con suma facilidad las fronteras de los géneros literarios. Su destreza y su oficio, cual paladín de la heterodoxia más militante, para saltar de un género literario a otro (poesía, novela, cuentos y relatos, libros infantiles, teatro, crítica literaria…) sin que su discurso se resienta y pierda un ápice de personalidad e identidad literaria.
No menos me ha sorprendido siempre la facilidad con la que compagina esa múltiple actividad literaria como autor de más de una veintena de obras, algunas de ellas traducidas a otros idiomas, con otras facetas creativas y profesionales que apuntalan una biografía nada complaciente con el inmovilismo donde se dan citan la dedicación a políticas de medio ambiente o las labores de editor, profesor, coordinador de ciclos literarios y de colecciones poéticas y de viajes, incansable viajero, cosmopolita militante, activista cultural.
Pero si mi capacidad de asombro no estaba del todo satisfecha ahora descubro también su habilidad para adentrarse por territorios temáticos o tonales, sólo insinuados o evocados en anteriores obras, en los que su pluma se sumerge con total entrega, valentía y audacia en las aguas del romanticismo, aquellas que hacen del amor (de la plenitud y entrega amorosa) el tema monográfico del libro de poemas “… Y más allá de mi vida”, primero de los dos motivos que hoy nos han reunido aquí.
Y digo esto porque si en obras poéticas precedentes las preocupaciones existenciales atravesaban la línea medular de un discurso donde el sentimiento trágico de la vida hacía del fatalismo su eje vertebrador, ahora el tono se vuelve totalmente vitalista ya que tras leer este poemario no podemos por menos que afirmar que estamos ante un libro celebratorio, optimista e hímnico que hace del sentimiento lírico por excelencia (el amor) el eje que articula todo el poemario situándolo en la mejor tradición de la poesía romántica, aquella que exalta y rinde tributo al amor huyendo del verso almibarado pero sin rehuir la carnalidad sensual. “Por tu risa, por tu piel, por tu espalda, por tu nuca, por tu sexo, por tu cicatriz …”, detalla el poeta en una suerte de sensual y prolongada anáfora.
Un amor total, pleno, medular y abarcador; un amor, incluso, transformador de la personalidad vital del poeta y de su propia identidad (en la búsqueda apasionada del yo). “Gracias a ti soy la versión mejorada de mí mismo”, confiesa el autor.
Este proceso de transformación temática no hace sino reafirmar el afán de J.A. por traspasar los límites de su propia creación, de superar las fronteras de un proceso creativo incapaz de asentarse en la autocomplacencia o el sedentarismo por ese mencionado espíritu heterodoxo y nomadismo literario. Cosmopolita, transgresor, iconoclasta, heterodoxo, versátil, explorador de territorios, abanderado del mestizaje, soñador irredento, viajero audaz o libertario son adjetivos que definen su forma de ser y estar en el mundo, y su forma de entender y sentir la literatura.
Recuerdo cuando en una de las varias ocasiones que he tenido la oportunidad de hablar de su obra, concretamente en el año 2002 coincidiendo con el ciclo “Con voz propia. Poetas de Burgos”, señalé que sus versos podían ser desgarradoramente bellos, sus metáforas dolientes y descarnadas y su poesía tremendista o fatalista pero sus versos respiraban una contagiosa intensidad lírica, una alta y honda temperatura emocional. Consideraciones que con los años continúan teniendo plena vigencia y que en este nuevo libro se reafirman. De hecho, esa profundidad lírica y capacidad de emocionar que respiran sus versos atraviesan nuevamente la línea de flotación de “Y más allá de mi vida”.
Estamos ante un libro de amor -qué difícil es hablar del amor sin caer en el manido tópico, en el tipismo sentimental, en el convencionalismo lírico carpetovetónico tan habitual en poetas mediocres- un libro, como digo, de amor sin ambages, sin impostura, ni fuegos de artificio, ni barroquismos, ni hermetismos, ni paraísos etéreos y ficticios. Estamos ante un amor palpable, real, cotidiano, confesional, claro, transparente y reconocible, que retrata el sentimiento amoroso con naturalidad y sencillez y que convierte la realidad cotidiana en milagro poético (como escribe en este poema… pag.79).
J.A. se sirve de un lenguaje actual, contemporáneo y accesible que hace de la aparente y engañosa sencillez expositiva la piedra angular de su discurso a través de poemas breves, contenidos pero contundentes, que gustan de los juegos de palabras (“Quererme a ti, quererte a mí”), de los paralelismos, de los trueques verbales y malabarismos sintácticos que se complementan y autoalimentan para que los pronombres (tú y yo) adquieran todo el protagonismo del discurso.
En este libro se dan cita las figuras poéticas tutelares de la mejor tradición lírica amorosa, porque Jaime Alejandre como Pedro Salinas vive alegre en los pronombres; como Vicente Aleixandre su cuerpo fluye hacia la unidad en el ser amado; y porque J.A. se permite contradecir a Neruda ya que sí puede escribir los versos más hermosos que brillan en la noche estrellada. Estamos, en definitiva, ante el triunfo del amor, la apología, el éxtasis, la catarsis o la victoria del sentimiento amoroso frente a las adversidades del mundo y los avatares de la existencia, de la angustia, del dolor o de los convencionalismos; un amor que va más allá de la vida, de la propia vida de Jaime Alejandre.
Respecto de “El cumpleaños”, el segundo motivo que hoy nos ha reunido aquí, puedo adelantar, aunque será el propio autor quien nos desvele más detalles del libro, que se trata de una novela corta, la cuarta de su trayectoria, que, según ha confesado el propio Jaime, desde que la escribió en 2010 ha necesitado tres reescrituras y cinco versiones distintas, en un ejercicio titánico de depuración literaria y corrección formal.
Una novela que, al igual que el libro de poemas, refleja ese cambio de registro al abandonar el fatalismo y el sentimiento trágico de la vida por una concepción celebratoria y vitalista.
Desde mi punto de vista es una novela conmovedora y deliciosa, en la que a través de la figura de un abuelo que cuenta a su nieta historias por su cumpleaños, asistimos a todo un alarde de fantasía, imaginación y misterio, desde la imperceptible línea que separa la realidad de la ficción, y donde se transmiten como telón de fondo una serie de valores y principios como la defensa del medio ambiente, el amor y las relaciones familiares, la búsqueda y el anhelo de felicidad, la función redentora del perdón, la gratitud, el compromiso social o la solidaridad.
Un libro desbordante de humanismo que nos ayuda a soportar las adversidades de una realidad insoportable. Una novela dirigida a todos los públicos porque es una novela sin edad, una novela escrita para todas las edades.
Pero dejemos que sea el propio Jaime quien nos descubra, nos desvele, nos desnude las claves de esta novela.
Muchas gracias.

24 noviembre 2015

La conquista de la Felicidad

Queridos amigos, ayer fue una gran día para mí. Presenté rodeado de mi amor y mis amigos (la familia que no me vino dada sino que yo mismo elegí) mi novela “El cumpleaños”.
Sería inacabable el capítulo de agradecimientos, así que lo resumo en mandar todo mi cariño y admiración a Rafael Soler y Arturo Gonzalo Aizpiri (que ejercitaron la hipérbole sobre mí y mi obra), Javier Baonza (entusiasta infatigable editor) y Donato Goyeneche (que  nos inundó de belleza con sus piezas musicales).
Como veis se trata de una novela corta en la que he pretendido abordar algunos temas que son muy necesarios para mí en la peripecia vital en la que habito.
Por un lado, el valor del tiempo que conquistamos para estar junto a las personas que hemos decidido amar (véase la fotografía de mis hijas acompañándome en la firma de ejemplares).
Por otro el “perdón”. El más difícil de los perdones, el que nos debemos a nosotros mismos, pero también el perdón a quienes más queremos. El perdón merecía bien mi tentativa de incursión en esta novela, pues es una de las pocas características esenciales que identifica unívocamente a los humanos. Hombres y mujeres somos los únicos seres de la naturaleza que perdonan. Así me he sentido yo en mi cuento respecto de la etimología de la palabra perdón, que procede del hebreo arcaico “rechem”, que significa útero, de modo que simboliza la posibilidad del nacimiento de una nueva vida. Cuando perdonamos y sobre todo cuando “nos” perdonamos impedimos que el pasado siga cerniéndose como un buitre sobre nuestro presente y nuestro futuro y surge la posibilidad de una nueva vida.
Ya lo dijo Hannah Arendt: “el hombre fue creado con el poder de recordar el pasado pero sin capacidad para cambiarlo. Sólo el uso de la humana facultad de perdonar puede conseguirlo”. Pero Arendt también dijo que el hombre asimismo fue creado como el único ser de la naturaleza con la potestad de imaginar el futuro, aunque sin el poder de controlarlo, salvo si hacemos un firme uso de nuestra capacidad y habilidad para mantener y cumplir nuestras promesas. Entonces sí conseguimos construir el futuro según lo imaginábamos.
Y ello entronca con el otro de los temas de mi novela (bajo el paraguas del poder de la fantasía): el de que la felicidad es un acto de la voluntad. De nosotros y de nadie más depende nuestra felicidad. La narración que cada uno hace de su propia existencia es algo puramente volitivo pues la realidad nadie ha dicho que sea una u otra cosa. Ya se sabe, todo es relativo. Y en esa relatividad radica nuestro más preciado bien, nuestra libertad.
En fin, tras tantos libros míos de “realismo sucio” vaya éste de “realismo limpio” cargado de luz para el porvenir.
Salud.









16 noviembre 2015

"El cumpleaños", mi nueva novela

Queridos amigos, más o menos he venido escribiendo una novela cada diez años. Esta es más bien una "nouvelle" (ese tipo de narraciones que están entre la novela corta y la novela tradicional, o sea un centenar de páginas), pero en ella he puesto toda mi pasión literaria. Y vital.
Ha sido tan importante para mí que desde el primer manuscrito, terminado en 2010, la he reescrito íntegramente en tres ocasiones y he introducido cambios radicales al menos en otras cuatro o cinco versiones... Para un escritor como yo, que nunca antes había reescrito ni retocado y que acostumbro a llevar a imprenta los textos tal y como salen de la mano (sigo escribiendo con papel y rotulador) ha sido un ejercicio esclarecedor. Creo que al final he conseguido decir, desnudamente, lo que quería transmitir a los posibles lectores. Y a mí mismo. Así, querría que os gustara y que os hiciera pasar unos breves momentos de emoción...
Por ello, a los que podáis/queráis os espero el día 23 de noviembre en la SGAE, Calle Fernando VI de Madrid a las 1930.
(Como sabéis la SGAE es muy estricta respecto al aforo de las salas del bello palacete en que tiene su sede, y ya en alguna presentación de la editorial hubo personas que no pudieron entrar, de modo que a los que tengan la intención de venir el próximo lunes me permito recordároslo).
Muchas gracias. Salud. Y paz.