Queridos amigos, os invito a transitar juntos mi blog.

Ven, vagamente,
ven, levemente,
ven solo, solemne, con las manos caídas
a tu lado, ven
y trae los montes lejanos junto a los árboles próximos,
funde en un campo tuyo todos los campos que veo,
haz de la montaña un bloque sólo de tu cuerpo...

(Fernando Pessoa)

08 julio 2015

Saint-Exupéry

El próximo 31 de julio hará 71 años que murió en una acción de reconocimiento al mando de su avión el escritor Antoine de Saint-Exupéry. Uno de los pensadores más lúcidos del siglo XX, víctima de esa II Guerra Mundial por la que los que la desencadenaron activamente y los que miraron para otro lado en la indiferencia de sus teutones privilegios deberían expiar su culpa ad aeternum.
Ahora que demasiados en la derecha ideológica y mediática de esta España que por mitades nos hiela el corazón invocan la Guerra Civil, quiero traer algunas de sus reflexiones a modo de acicate para que no cejemos en la empresa de hacer más grande al ser humano frente a las miserias de los ruines…
Reflexiones sobre la Guerra Civil española (“Un sentido a la vida”, Círculo de Lectores):
“Ése es el milagro de la especie humana: no existe ni dolor ni pasión que no se irradie y adquiera una importancia universal…
… en la guerra civil, la frontera es invisible; pasa por el corazón del hombre… una guerra civil no es una guerra, es una enfermedad… esta lucha no consiste en expulsar a un enemigo del territorio, sino curar un mal. E n una guerra civil uno lucha contra sí mismo. Y por esta razón, sin duda, esta guerra adquiere una forma tan terrible: se fusila más que se combate… y Franco ha podido pronunciar esta frase atroz: “¡aquí ya no hay comunistas!”, como si una junta de clasificación hubiera realizado una selección…
La grandeza del hombre no reposa sólo en el destino de la especie: cada individuo es un imperio…
Aquí tenemos a un general que, a la cabeza de sus marroquíes, condena a muchedumbres, con la conciencia muy tranquila, cual profeta que aplasta un cisma. Aquí se fusila como quien tala árboles… se ataca al hombre como a un árbol, con lentitud. Él se mantiene erguido, pero cada golpe se añade a los ya recibidos…
Siempre nos encontramos con esta contradicción: ¿cómo se puede imponer la inteligencia por la fuerza, cuando, por definición, la fuerza nada sabe de la inteligencia?...”.

Y un estrambote sacado de “Carta a un rehén” (Círculo de Lectores), en la que nos recuerda que “si difiero de ti, lejos de perjudicarte, te enriquezco”:
“¡Respeto al hombre! ¡Respeto al hombre!... Esta es la piedra de toque. Cuando el nazi respeta exclusivamente a quien se le parece, no respeta nada más que a sí mismo. Rechaza las contradicciones creadoras, arruina cualquier esperanza de ascensión y, en lugar del hombre, funda para mil años el robot de un hormiguero. El orden por el orden castra a l hombre en su poder esencial, el de transformar el mundo y a sí mismo. La vida crea el orden, pero el orden no crea la vida.
La verdad de mañana se nutre del error de ayer, y es en las contradicciones que tenemos que superar donde está el auténtico abono de nuestro crecimiento… La verdad de ayer está muerta; la de hoy, aún por  edificar. No se vislumbra ninguna síntesis válida y cada uno de nosotros sólo posee una parcela de la verdad. No pudiendo imponerse por convicción, las religiones políticas recurren a la violencia…

¡Respeto al hombre! ¡Respeto al hombre!... Si el respeto del hombre se instala en el corazón de los hombres, los hombres, consecuentemente, terminarán por fundar el sistema social, político y económico que consagre tal respeto. En primer lugar, una civilización se funda en la substancia. Se inicia en el hombre cuando, ciego, anhela recibir un poco de calor. Después, el hombre, de error en error, halla por fin el camino que conduce al fuego…”.

(Dedicado a Montse Morata, verdadera experta en Saint-Exupéry. Quien quiera saber, que lea su tesis y sus artículos).