Queridos amigos, os invito a transitar juntos mi blog.

Ven, vagamente,
ven, levemente,
ven solo, solemne, con las manos caídas
a tu lado, ven
y trae los montes lejanos junto a los árboles próximos,
funde en un campo tuyo todos los campos que veo,
haz de la montaña un bloque sólo de tu cuerpo...

(Fernando Pessoa)

16 noviembre 2016

Erri de Luca

Erri de Luca (Nápoles, 1950), novelista, poeta, traductor y comprometido ambientalista… Aquí dos magníficos poemas, uno al amado, otro a la madre.

Due

Quando saremo due saremo veglia e sonno
affonderemo nella stessa polpa
come il dente di latte e il suo secondo,
saremo due come sono le acque, le dolci e le salate,
come i cieli, del giorno e della notte,
due come sono i piedi, gli occhi, i reni,
come i tempi del battito
i colpi del respiro.
Quando saremo due non avremo metà
saremo un due che non si può dividere con niente.
Quando saremo due, nessuno sarà uno,
uno sarà l'uguale di nessuno
e l'unità consisterà nel due.
Quando saremo due
cambierà nome pure l'universo
diventerà diverso.

Dos

Cuando seamos dos, seremos vigilia y sueño,
nos sumergiremos en la misma pulpa
como el diente de leche y el que le sigue;
dos, como lo son las aguas, la dulce y la salada;
como el cielo, el nocturno, el matinal;
dos, como son los pies, los ojos, los riñones,
como el compás del latido,
o el batir de la respiración.
Cuando seamos dos no tendremos mitad,
seremos un dos que no podrá con nada dividirse.
Cuando seamos dos, ninguno será uno,
uno será igual a ninguno,
y la unidad consistirá en el dos.
Cuando seamos dos
cambiará también de nombre el universo,
se convertirá en diverso.

  
A mia madre

In te sono stato albume, uovo, pesce,
le ere sconfinate della terra
ho attraversato nella tua placenta,
fuori di te sono contato a giorni.

In te sono passato da cellula a scheletro
un milione di volte mi sono ingrandito,
fuori di te l'accrescimento è stato immensamente meno.

Sono sgusciato dalla tua pienezza
senza lasciarti vuota perché il vuoto
l'ho portato con me.

Sono venuto nudo, mi hai coperto
così ho imparato nudità e pudore
il latte e la sua assenza.

Mi hai messo in bocca tutte le parole
a cucchiaini, tranne una: mamma.
Quella l'inventa il figlio sbattendo le due labbra
quella l'insegna il figlio.

Da te ho preso le voci del mio luogo,
le canzoni, le ingiurie, gli scongiuri,
da te ho ascoltato il primo libro
dietro la febbre della scarlattina.

Ti ho dato aiuto a vomitare, a friggere le pizze,
a scrivere una lettera, ad accendere un fuoco,
a finire parole crociate, ti ho versato del vino
e ho macchiato la tavola,
non ti ho messo un nipote sulle gambe
non ti ho fatto bussare a una prigione
non ancora,
da te ho imparato il lutto e l'ora di finirlo,
a tuo padre somiglio, a tuo fratello,
non sono stato figlio.
Da te ho preso gli occhi chiari
Non il loro peso
A te ho nascosto tutto.

Ho promesso di bruciare il tuo corpo
di non darlo alla terra. Ti darò al fuoco
fratello del vulcano che ci orientava il sonno.

Ti spargerò nell'aria dopo l'acquazzone
all'ora dell'arcobaleno
che ti faceva spalancare gli occhi.


A mi madre

Dentro de ti yo fui clara, yema, pez.
Las eras infinitas de la tierra
crucé en tu placenta.
Fuera de ti me cuento en días.

Dentro de ti pasé de célula a esqueleto,
un millón de veces me agrandé.
Fuera de ti inmensamente menor fue mi crecer.

Te desposeí de tu plenitud
sin dejarte vacía porque el vacío
me lo llevé conmigo.

Vine desnudo, tú me arropaste,
así aprendí la desnudez y el pudor,
la leche y su ausencia.

A cucharaditas me pusiste todas
las palabras en la boca, salvo: mamá.
Esa la inventa el hijo,
la enseña el hijo,
moviendo los labios.

De ti tomé las voces de mi tierra,
las canciones, las injurias, los conjuros,
de ti escuché el primer libro
después de la escarlatina.

Te he ayudado a vomitar, a hacer las pizzas,
a escribir una carta, a encender un fuego,
a terminar los crucigramas, derramé el vino
y ensucié la mesa.
No te he puesto un nieto sobre las piernas.
no te he hecho llamar a una prisión,
no todavía.
De ti aprendí el luto y la hora de ponerle fin.
Me parezco a tu padre, a tu hermano,
no he sido hijo.
De ti heredé los ojos claros
pero no su magnitud.
A ti te oculté todo.

He prometido incinerar tu cuerpo,
no dárselo a la tierra. Te entregaré al fuego,
hermano del volcán que orientaba nuestro sueño.

Te esparciré en el aire después del aguacero,
a la hora del arco iris
que te hacía abrir tanto los ojos.

(Traducción Marga Sánchez Arias)

11 noviembre 2016

Hasta que volvamos a vernos, amigo...

Leonard Cohen ha muerto.


¿Qué es morir? Cada día lo tengo menos claro.
Si cada vez que veo una gabardina en cualquier parte desde que era un adolescente pienso en él, en Leonard, en la madrugada de los insomnios, ¿qué es morir?
Si mis ojos hace años y años retienen la imagen de la “Lady of the harbour” a la que fui a visitar en su Montreal, ¿qué es morir?
Si mis primeras palabras dichas en francés eran las de la canción de un Partisano perseguido por los nazis, ¿qué es morir?
Si llevo 38 años escribiendo porque un 19 de enero de 1979 estaba escuchando su LP “Songs of love and hate” y eyaculé mi primer poema, ¿qué es morir?
Si el pabellón de baloncesto junto a La Paz en Madrid sólo enciende en mi pecho la hondura de una voz insondable que dice: “I came by myself to a very crowded place; I was looking for someone who had lines in her face”, ¿qué es morir?
Si camino por mis montañas y mi cabeza tararea “Take this longing from my tongue…”, ¿qué es morir?
Si da igual los cientos y cientos de hoteles en los que yo haya estado, todos son siempre y sólo pueden ser el Chelsea hotel, ¿qué es morir?
Morir no es nada. No existe la muerte. No la de los otros, apenas la propia.
Podría elegir decenas de poemas de sus libros de poesía (“Flores para Hitler”, “Memorias de un mujeriego”, “Comparemos mitologías”, “La caja de especias de la tierra”, “La energía de los esclavos”…). Por ejemplo, aquel brevísimo poema en el que un hombre de madrugada mira en otro rascacielos otra luz encendida con un hombre mirándole a él mismo, haciéndose las mismas preguntas… Por ejemplo estos dos versos:
They locked up a man who wanted to rule the world.
The fools they locked up the wrong man.
(Encarcelaron a un hombre que quería gobernar el mundo.
Los muy idiotas encarcelaron al hombre equivocado).

Podría elegir decenas de pasajes de su perturbadora novela “Los hermosos vencidos”. Por ejemplo: “Yo no creo que un santo pueda disolver el caos del mundo, ni siquiera para sí mismo, porque hay algo de arrogante y belicoso en esta concepción de un ser humano poniendo él solo el universo en orden”.
Podría elegir decenas de canciones. Alguna de ellas las cantaba en su soledad y en el engaño el protagonista de “Fugu”, mi primera novela allá por 1986. Algunas otras son la banda sonora de mi existencia más íntima: Famous blue raincoat o Lady midnight… No sé por qué y sí lo sé, por qué elijo hoy ésta otra “Seems so long ago, Nancy”. Tal vez porque su armonía es la del acabamiento. Tal vez, apócrifamente, porque now I look around you, and see him everywhere. Tal vez porque he never said he'd wait for us although he was alone…
Termino este dolido comentario trascribiendo el quinto poema que escribí en toda mi vida, un enero de 1979… Es un pésimo poema pero Cohen ya estaba citado en él…
Glosando a Leonard Cohen
Pasaste por la vida
como pájaro enjaulado,
pero libre en un principio
de ser (por) todos ultrajado.
Pero lo importante de las cosas
no está en cómo han de salir,
sino en cómo y por qué se han de hacer.
Y, a fin de cuentas,
el pájaro más libre
es aquel que no comparte
con los otros
las injusticias y opresiones
de quienes las viven fuera.
Y quién no, dándose
cuenta del mundo en que vivimos,
no envidiase la suerte
de aquel pájaro enjaulado
o del condenado presidiario?
Porque llegará el día
en que la vida
de los que sufrieron lo indecible
será envidiada tanto como el
más preciado tesoro del rey moro.
Y allí estará presente
tu victoria, Leonard,
la victoria de un hombre
sobre la nada y el hombre,
sobre el mundo y el Universo,
sobre el amor y la amargura,
sobre la sonrisa y el llanto,
cantante minoritario
de mayorías minoritarias.
Y llegará el día en que
el nombre de Leonard Cohen
traiga recuerdo de un hombre
que nació, vivió y murió
para los pájaros enjaulados.
(Madrid, enero, 1979)


Y ahora: Let's sing another song, boys, this one has grown old and bitter… sí, cantemos ya para Leonard otra canción, que ésta se ha hecho vieja y amarga…

10 noviembre 2016

Homenaje a Carlos Montero

Si hace cuarenta años, cuando vivía literalmente pegado a un destartalado tocadiscos escuchando a Aute, a Patxi Andión, a Marina Rossell, Hilario Camacho, Joaquín Díaz, Dylan, a Silvio Rodríguez, a Cohen, Olga Manzano y Manuel Picón, a Pablo Guerrero, Luis Pastor, Suburbano, Raíces y tantos otros… Si entonces me hubieran dicho que un día compartiría escenario con algunos de éstos, como ayer en el Homenaje a Carlos Montero, habría pensado que eso no sería sino uno de tantos imposibles, un sueño ridículo y  adolescente.
Y sin embargo sucedió. Y hasta para concluir el homenaje cantamos todos a “descoro” el tango “Victoria” de Discépolo…
Así que una intransmisible felicidad conquistada recorre mis venas en estas horas. Aunque la tristeza que siento es aún “más infinita”. Y no es frase hecha. Siento una cruel desolación porque es como si hubiera llegado el tiempo en el que mi hogar interior se fuera despoblando, como si los muebles de mi alma los estuvieran desahuciando hacia las almonedas del olvido...
Menos mal que ya lo dijo Aute, “queda la música”… y la poesía… refugios… shelthers from the storms contra ciertos diluvios que quieren ahora y siempre ahogarnos, arrasarnos.
Gracias a los organizadores y a los participantes Marco de Gregori, María Luisa García Sánchez, Fernando Lucini, Pablo Guerrero…
Os dejo aquí las palabras que escribí para Carlos y los tangos que recité:
Buenas tardes y gracias a todos por compartir amistad en el recuerdo de Carlos Montero a quien tras admirar durante muchos años finalmente pude conocer en persona gracias a un concierto en el café Libertad 8 a principios de los 90, hace más de 25 años en el que aproveché para entregarle mi primera novela, más vieja aún, pues era de 1986, novela en cuya trama se incluía un tango cuya primera versión curiosamente yo había escuchado en el disco “Basta” de Quilapayún y que leeré al terminar mi intervención.
Desde aquel día en que nos conocimos, nuestra amistad se consolidó siempre precisamente en compartirnos poesía. La otra gran pasión de Carlos junto con la música, la poesía. Y cada vez que nos veíamos no dejaba de proponerme que me atreviera a escribir letras a las que él pusiera música de tango... Que no dejara pasar más el tiempo y me decía, como el tango, Jaime, recuerda: “se va la vida / se va y no vuelve. / ¿Quién la detiene? / ¡Si ni Dios la sujeta! / Lo mejor es vivirla y largar / las penas a rodar. / Pasan los días / pasan los años, / es fugaz la alegría. / ¡No pensés en dolor ni en virtud! / ¡Viví tu juventud!…”.
Bueno, pues la última vez que me propuso trabajar juntos fue en la última Feria del Libro de Madrid cuando con su infinita generosidad, como cada año, vino a la caseta en la que yo estaba firmando. Aquella vez parecía que iba a atreverme y quedamos comprometidos para hacer unos tangos. Aunque él ya, tras un ictus, tuviera que componer la música en un ordenador y no en su extraordinaria guitarra de ocho cuerdas. Pero yo, necio como pocas veces, retrasé una vez más aquella cita a la que ya jamás podré acudir. Por ese motivo que tanto me pesa en el corazón quiero leeros primero el tango que resume mi tristeza desde su pérdida y luego aquel tango primero que nos unió.
El primero es el tango: “Sin piel”, de Eladia Blázquez.

¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón...
De hacer con la ilusión, que no me va a servir
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir...
Es hora de matar los sueños,
es hora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje...
¡sin amor!

Después de haber sentido hasta el dolor a los demás,
de darme sin medir, de amar sin calcular,
llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada...
de alguna vibración pasada;
y caminar narcotizado
por un mundo helado...
¡sin amor!

Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir... tic tac tic tac… al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot...
¡sin piel!

Y ahora mi tango favorito que él interpretaba como nadie y que creo que le habría encantado escuchar en este homenaje en el antiguo cine California de mi infancia, que entonces tenía su telón.

“La última Curda”, de Cátulo Castillo y Anibal Troilo:

Lastima, bandoneón,
mi corazón
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
Mi confesión.

Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que arrastra el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya sé que te hago daño
llorando mi sermón de vino!
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en un licor que aturda,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón…
al corazón.


“Victoria”, de Discépolo.

¡Victoria!
¡Saraca, Victoria!
Pianté de la noria:
¡Se fue mi mujer!
Si me parece mentira
después de seis años
volver a vivir...
Volver a ver mis amigos,
vivir con mama otra vez.
¡Victoria!
¡Saraca, Victoria!
Pianté de la noria:
¡Se fue mi mujer!

¡Me saltaron los tapones,
cuando tuve esta mañana
la alegría de no verla más!
Si es que al ver que no la tengo,
corro, salto, voy y vengo,
desatentao...¡Gracias a Dios
que me salvó de andar
toda la vida atao
llevando el bacalao
de la Emulsión de Scott..!
Si no nace el marinero
que me tiró esa piolita
para hacerme resollar....
yo ya estaba condenao
a vivir sacrificao
como el último infeliz.

¡Victoria!
¡Saraca, victoria
Pianté de la noria:
¡Se fue mi mujer!
Me da tristeza el panete,
chicato inocente
que se la llevó...
¡Cuando desate el paquete
y manye que se ensartó!
¡Victoria!
¡Cantemos victoria!
Ya estoy en la gloria:
¡Se fue mi mujer!

25 octubre 2016

Otra de vanidad

Desde Ediciones Evohé y Ediciones Cuaderno del Laberinto queremos dejaros las palabras que Ricardo Ruiz dedicó a Jaime Alejandre en la presentación del pasado viernes en el Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos.
“… Y más allá de mi vida” y “El cumpleaños”
Jaime Alejandre (Ed. Cuadernos del Laberinto – Ed. Evohé, Madrid)
Presentación: Museo del Libro de Burgos. 21 de octubre de 2016
Por Ricardo Ruiz
Desde que conozco la obra poliédrica y versátil de Jaime Alejandre siempre he admirado su capacidad para transgredir con suma facilidad las fronteras de los géneros literarios. Su destreza y su oficio, cual paladín de la heterodoxia más militante, para saltar de un género literario a otro (poesía, novela, cuentos y relatos, libros infantiles, teatro, crítica literaria…) sin que su discurso se resienta y pierda un ápice de personalidad e identidad literaria.
No menos me ha sorprendido siempre la facilidad con la que compagina esa múltiple actividad literaria como autor de más de una veintena de obras, algunas de ellas traducidas a otros idiomas, con otras facetas creativas y profesionales que apuntalan una biografía nada complaciente con el inmovilismo donde se dan citan la dedicación a políticas de medio ambiente o las labores de editor, profesor, coordinador de ciclos literarios y de colecciones poéticas y de viajes, incansable viajero, cosmopolita militante, activista cultural.
Pero si mi capacidad de asombro no estaba del todo satisfecha ahora descubro también su habilidad para adentrarse por territorios temáticos o tonales, sólo insinuados o evocados en anteriores obras, en los que su pluma se sumerge con total entrega, valentía y audacia en las aguas del romanticismo, aquellas que hacen del amor (de la plenitud y entrega amorosa) el tema monográfico del libro de poemas “… Y más allá de mi vida”, primero de los dos motivos que hoy nos han reunido aquí.
Y digo esto porque si en obras poéticas precedentes las preocupaciones existenciales atravesaban la línea medular de un discurso donde el sentimiento trágico de la vida hacía del fatalismo su eje vertebrador, ahora el tono se vuelve totalmente vitalista ya que tras leer este poemario no podemos por menos que afirmar que estamos ante un libro celebratorio, optimista e hímnico que hace del sentimiento lírico por excelencia (el amor) el eje que articula todo el poemario situándolo en la mejor tradición de la poesía romántica, aquella que exalta y rinde tributo al amor huyendo del verso almibarado pero sin rehuir la carnalidad sensual. “Por tu risa, por tu piel, por tu espalda, por tu nuca, por tu sexo, por tu cicatriz …”, detalla el poeta en una suerte de sensual y prolongada anáfora.
Un amor total, pleno, medular y abarcador; un amor, incluso, transformador de la personalidad vital del poeta y de su propia identidad (en la búsqueda apasionada del yo). “Gracias a ti soy la versión mejorada de mí mismo”, confiesa el autor.
Este proceso de transformación temática no hace sino reafirmar el afán de J.A. por traspasar los límites de su propia creación, de superar las fronteras de un proceso creativo incapaz de asentarse en la autocomplacencia o el sedentarismo por ese mencionado espíritu heterodoxo y nomadismo literario. Cosmopolita, transgresor, iconoclasta, heterodoxo, versátil, explorador de territorios, abanderado del mestizaje, soñador irredento, viajero audaz o libertario son adjetivos que definen su forma de ser y estar en el mundo, y su forma de entender y sentir la literatura.
Recuerdo cuando en una de las varias ocasiones que he tenido la oportunidad de hablar de su obra, concretamente en el año 2002 coincidiendo con el ciclo “Con voz propia. Poetas de Burgos”, señalé que sus versos podían ser desgarradoramente bellos, sus metáforas dolientes y descarnadas y su poesía tremendista o fatalista pero sus versos respiraban una contagiosa intensidad lírica, una alta y honda temperatura emocional. Consideraciones que con los años continúan teniendo plena vigencia y que en este nuevo libro se reafirman. De hecho, esa profundidad lírica y capacidad de emocionar que respiran sus versos atraviesan nuevamente la línea de flotación de “Y más allá de mi vida”.
Estamos ante un libro de amor -qué difícil es hablar del amor sin caer en el manido tópico, en el tipismo sentimental, en el convencionalismo lírico carpetovetónico tan habitual en poetas mediocres- un libro, como digo, de amor sin ambages, sin impostura, ni fuegos de artificio, ni barroquismos, ni hermetismos, ni paraísos etéreos y ficticios. Estamos ante un amor palpable, real, cotidiano, confesional, claro, transparente y reconocible, que retrata el sentimiento amoroso con naturalidad y sencillez y que convierte la realidad cotidiana en milagro poético (como escribe en este poema… pag.79).
J.A. se sirve de un lenguaje actual, contemporáneo y accesible que hace de la aparente y engañosa sencillez expositiva la piedra angular de su discurso a través de poemas breves, contenidos pero contundentes, que gustan de los juegos de palabras (“Quererme a ti, quererte a mí”), de los paralelismos, de los trueques verbales y malabarismos sintácticos que se complementan y autoalimentan para que los pronombres (tú y yo) adquieran todo el protagonismo del discurso.
En este libro se dan cita las figuras poéticas tutelares de la mejor tradición lírica amorosa, porque Jaime Alejandre como Pedro Salinas vive alegre en los pronombres; como Vicente Aleixandre su cuerpo fluye hacia la unidad en el ser amado; y porque J.A. se permite contradecir a Neruda ya que sí puede escribir los versos más hermosos que brillan en la noche estrellada. Estamos, en definitiva, ante el triunfo del amor, la apología, el éxtasis, la catarsis o la victoria del sentimiento amoroso frente a las adversidades del mundo y los avatares de la existencia, de la angustia, del dolor o de los convencionalismos; un amor que va más allá de la vida, de la propia vida de Jaime Alejandre.
Respecto de “El cumpleaños”, el segundo motivo que hoy nos ha reunido aquí, puedo adelantar, aunque será el propio autor quien nos desvele más detalles del libro, que se trata de una novela corta, la cuarta de su trayectoria, que, según ha confesado el propio Jaime, desde que la escribió en 2010 ha necesitado tres reescrituras y cinco versiones distintas, en un ejercicio titánico de depuración literaria y corrección formal.
Una novela que, al igual que el libro de poemas, refleja ese cambio de registro al abandonar el fatalismo y el sentimiento trágico de la vida por una concepción celebratoria y vitalista.
Desde mi punto de vista es una novela conmovedora y deliciosa, en la que a través de la figura de un abuelo que cuenta a su nieta historias por su cumpleaños, asistimos a todo un alarde de fantasía, imaginación y misterio, desde la imperceptible línea que separa la realidad de la ficción, y donde se transmiten como telón de fondo una serie de valores y principios como la defensa del medio ambiente, el amor y las relaciones familiares, la búsqueda y el anhelo de felicidad, la función redentora del perdón, la gratitud, el compromiso social o la solidaridad.
Un libro desbordante de humanismo que nos ayuda a soportar las adversidades de una realidad insoportable. Una novela dirigida a todos los públicos porque es una novela sin edad, una novela escrita para todas las edades.
Pero dejemos que sea el propio Jaime quien nos descubra, nos desvele, nos desnude las claves de esta novela.
Muchas gracias.

23 octubre 2016

vanitas vanitatum omnia vanitas

Vanidad de vanidades, todo es vanidad... pero como también añade el adagio latino, sic transit gloria mundi, así pasa la gloria del mundo... por eso hoy os comparto, me comparto, las desmesuradas palabras que el gran escritor Emilio Porta  ha colgado por ahí respecto de mi obra... Vanidad de vanidades... sí, pero da tanta alegría...
Jaime Alejandre: uno de los mejores escritores en lengua castellana, uno de los mejores que he leído y conozco. En Poesía, Narrativa... un escritor completo. Cultura, sensibilidad, imaginación, dominio del lenguaje y una experiencia personal y vital enriquecedora hace que sus libros sean literatura de altura. Cualquier reconocimiento es poco. Otra cosa es el "mundillo literario", el "patio de monipodio social". Pero es casi un orgullo como seres humanos no pertenecer a esa caterva. Tampoco pertenecieron a ella ni Kafka, ni Pessoa. La Literatura, la verdadera y gran literatura, está en los libros. Y los de Jaime Alejandre son excepcionales. Como su cultura y su escritura. No es una opinión de amigo, sino de lector y de alguien que cada día está mas ajeno al oropel y la parafernalia estúpida y vanidosa que nos rodea.

19 septiembre 2016

Calle Elvira Daudet, Cuenca.

Texto leído en el Homenaje a Elvira Daudet el 17 de septiembre de 2016 en Cuenca.

Extravagante homenaje a la mayor poeta española actual, Elvira Daudet, Dama de la Poesía de España. Extravagante homenaje, digo, por contar con ella en vida, ya que este país adicto al gorigori, sólo se acuerda de sus talentos y genios cuando faltan.
Podría empezar contándoos cómo nos conocimos Elvira y yo hace veinte años pero cada uno de nosotros tiene una primera vez con Elvira y a todos nos une la experiencia de que tras conocerla y leerla cambió de arriba a abajo nuestra existencia así que me ahorro la anécdota y comparto sólo que, como a todos, mi mundo de la emoción y el compromiso en el hecho y la palabra tiene un antes y un después del Big Bang de la llegada de Elvira Daudet a mi biografía.
En todo caso, con el pudor de los ignorantes que al menos son conscientes de sus limitaciones, doy las gracias a la Fortuna por haberme puesto inmerecidamente en el camino de una escritora esencial. Novelista, periodista, poeta imprescindible de estos atribulados tiempos de atonía intelectual en los que malvivimos.
Mujer. Mujer de una pieza que nadie puede imitar. Ni los chinos, que todo lo copian. Mujer con una vida más ardiente y apasionante que sus propias obras. Mujer desconcertante que, por ejemplo, tenía el carné del Partido Comunista pero no el carné de conducir. Y conducía.
Mujer, sí, desconcertante, porque llamará posiblemente la atención que alguien con su abrumadora vitalidad nos hable con tanta profundidad del desaliento, la amargura, la pérdida y la muerte, y lo haga con esa voz suya terrible, que sin embargo no nos provoca en el alma la destrucción del tsunami sino que nos sacude como quien nos acuna, no para dormirnos, precisamente, sino para despertarnos a la vida.
Pero esto ocurre porque Elvira Daudet es Mujer, auténtica Mujer, verdadera Mujer hasta el tuétano. Porque conoce como pocos qué es esa creatura a la que llamamos vida. Y como la vida real no es más que un sumatorio infinito de contradicciones, cuando ella la describe con sus versos o sus prosas alcanza insospechadas cotas de emoción y clarividencia. Porque Elvira Daudet es esencialmente memoria en la palabra, de su norte a su sur, las 24 horas del día y de la noche, yendo y viniendo, here, there and everywhere que dijeron los Beatles.
Y por eso, por la palabra y la memoria, que son lo único que trasciende a la mortalidad de los hombres y mujeres, por eso, sí, estamos aquí hoy homenajeándote. Mira, Elvira, en el bellísimo documental “Searching for Sugarman” se habla de un cantante olvidado que sólo vio reconocido su talento treinta años después de publicar su obra y ello apenas por una pirueta del destino. En el documental, alguien dice: “Tu propio sueño, la forma más elevada de tu mismo ser, es que algún día te reconozcan y que tu talento se haga visible para el mundo. La mayoría morimos sin acercarnos lo más mínimo a esa magia…”. No es tu caso, no, Elvira. Pues míranos, aquí nos tienes entregados a la magia de saberte, más que visible en el mundo, la columna vertebral de su dignidad. Y por eso venimos a ofrecerte nuestra admiración. Con este acto, Elvira, todos tus devotos y amigos hemos querido entregarte en tu propia mano nuestro reconocimiento. El reconocimiento de todo y todos los que gracias a ti aún resistimos la ofensiva de la miseria.
Concluyo. El replicante de Blade Runner nos dijo “he visto cosas que no creeríais…” y añadió después que todas esas cosas “se perderán como lágrimas en la lluvia”. Pues bien, yo también he visto. Sí, cada vez que he asistido a un recital de Elvira Daudet he visto lágrimas, lágrimas en los ojos de los asistentes, lágrimas que no se perderán jamás en la lluvia del olvido porque nos acompañarán siempre en tus versos.
En nombre de todos, Elvira, gracias por haber consentido vivir en nuestros años. Gracias por ser.

13 septiembre 2016

Corrupción Endemia


Corrupción Endemia, parece el nombre y apellido del personaje de una novela de realismo mágico, pero lo es de realismo a secas. España ya es un delirante país que no cesa de sorprendernos, renovando en nuestros contritos espíritus la capacidad de asombro. Algo, bien mirado, muy de agradecer.
Ya hace días por fin se ha hecho pública la maloliente noticia de los desmanes plagiarios de un tipo llamado Darío Frías que se ha dedicado a ganar sustanciosos premios de poesía con poemas de otros.

http://www.elcomercio.es/culturas/libros/201608/03/poeta-versos-ajenos-20160803002122-v.html
http://www.diariosur.es/culturas/201608/03/poeta-versos-ajenos-20160803003614-v.html

El pobre es, además de tan repugnante, tan lerdo como para haber reconocido de facto su plagio devolviendo la dotación del premio Blas de Otero.

http://majadahondamagazin.es/poeta-dario-frias-renuncia-al-premio-blas-otero-majadahonda-devuelve-los-6-000-euros-43191

Le ha faltado serenidad al ladronzuelo éste de guante color detrito. Si no hubiera devuelto la pasta yo creo que se habría ido más fácilmente de rositas (rosita de juego floral poético claro). En España que un tribunal falle que ha habido plagio es más difícil que encontrar vida inteligente en la cospedal sesera.
Pero así es, este tipo inmundo (que la cara es el espejo del alma no es capricho mío, es sabiduría popular. Y a la luz de la jeta de este plagiario se debía haber sabido antes la ausencia total de talento de su alma), este tipo inmundo, digo, no sólo ha pretendido robar el talento de otros poetas como Carlos Aganzo o Jorge de Arco, también ha estafado a instituciones públicas y ha afanado a quien fue finalista (y no hablo de oídas) la posibilidad de unir el nombre de Blas de Otero al propio.

Pero en esto de la corrupción no me quedo sólo en la corrupción económica, el robo impuro y duro. También quiero tener una breve reflexión sobre la corrupción intelectual. Si este tipo, malversando literalmente versos a mansalva consigue ganar tres premios seguidos en año y medio, ¿no será indicador de que hay un “patrón” de poesía ganadera (de ganar y de ganado, bovino, por ejemplo)?, ¿no será que impera una horma estética y temática dominante?, ¿no será que existe un canon biempensante demasiado establecido y acuñado entre los jurados de poesía que acaban casi siempre premiando lo previsible? Claro, aquí, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa,  me duelo “por mí y por todos mis compañeros” (Julio Castelló, Rafael Borge…) teniendo en cuenta nuestro currículum de finalistas y accesiteros que casi nunca sacan el primer premio por mor, me temo, de la heterodoxia, ese demonio del que los españoles llevan huyendo desde Averroes…

09 septiembre 2016

Luis Medina, Presente continuo en Madrid


Bajo el tsunami de mediocridad de este país poblado de falsas alhajas (o rajoyas), impoetas plagiarios (Darío Frías a la cabeza), faranduleros que publican bestsellers de Feria (Belén no sé qué), perpetradores de melodías enlatadas y banqueros que ignoran que capital no es sólo dinero (su dinero) sino lugares habitados por ciudadanos… bajo este tsunami de ahogo incontenido, de repente una bocanada (bocatodo, sería) de esperanza. No estamos perdidos todavía si en Madrid en la excepcional sala Teatro del Arte
(c/ San Cosme y San Damián, 3, Madrid), pueden congregarse sin presencia de las fuerzas del desorden impúdico una cuarentena de cincuentones o en vías de ser cincuentones (todo llega hermanos y hermanas) a disfrutar de un alarde de talento artístico.
Luis Medina, con una banda inimaginable. Los 7 magníficos en versión cinemascope. Textos desprovistos de la necesidad límite del estribillo facilón; textos que hurgan en la herida y la sanación de nuestro tiempo, tiempo de pateras y parteras, de amor y dolor, de memoria y olvido:

El rapto de Europa (letra y música: Luis Medina)

un nuevo fantasma recorre el continente
un gélido ejército despliega sus tropas
y hace del poder un poder obediente
al solo dictado que hoy escribe su historia
un nuevo fantasma recorre el continente,
una crisis crónica pegada a la ropa;
usted, como yo, somos supervivientes
de una nueva entrega del rapto de Europa

salve mare nostrum que estás en la tierra
náufraga de una sinrazón decadente
eclipse de Europa, horizonte que encierra
la bruma futura de cuerpo presente
Europa, la casa natal de occidente,
hurtada en el mar de su propio debate,
Europa el enigma, Europa la ausente,
a gente debiera salir al rescate

Textos que demuestran que la poesía verdadera, la que huye del vergonzante ripio de pésimos “rapieros”, se marida a la perfección en la canción cuando las melodías (melodías que navegan en Medina desde el jazz al bolero pasando por la trova cubana más orquestada) son sabias y bellas: “es el travelling del tiempo / una mirada en movimiento / que se va, que se va y nos lleva dentro / es el verdadero reality, la crónica del interior, es el desvelo del insomnio, / la vida entera es una escena que se rueda con la cámara al hombro, / participar de una carrera sin llegada destinada al abandono…”.


En definitiva, tras sus anteriores obras (Al borde del milenio, Humana, Vivo), y tras tan larga espera, por fin presentación de lujo del nuevo disco de Luis Medina, “Presente continuo”, disco para escuchar, no para que suene. No para que esté sonando mientras se manda a los niños a la ducha o se confía en que Merckel se recupere de su flatulento enfisema cerebral o se pide a nuestro cónyuge que vaya friendo los huevos mientras tú imploras por el recomienzo de los tiempos. El arte verdadero no se da, se conquista, hay que trabajárselo, no sólo el creador sino también aquel que pretende disfrutarlo hasta sus últimas consecuencias, sus finales y más profundos significados.
 “Dicen que todo empezó posiblemente con una explosión que aún dura” canta Luis Medina… así es… la explosión de talento y sensibilidad del concierto de anoche aún dura… y nada podrá desvanecerla.

Si no pudiste o no supiste estar ayer en el concierto cómprate los temas del disco en:




03 septiembre 2016

Homenaje a Elvira Daudet

Queridos amigos:
el próximo día 17 de septiembre, sábado, a las 12:00 comienza el Homenaje a Elvira Daudet, poeta, novelista, periodista, con la presencia de la misma.
El acto tendrá lugar en Cuenca, en la recién inaugurada Calle Elvira Daudet, donde descubriremos la placa en Calle Elvira Daudet esquina Avenida de la Igualdad:
Posteriormente, en la RACAL (Real Academia Conquense de Artes y Letras, calle San Lázaro, 2, Cuenca), habrá una lectura de textos suyos y unas breves intervenciones de diferentes autores, artistas, familiares y amigos en torno a la vida y la obra de Elvira.
Terminaremos todo con una comida en el restaurante Torremanga. El precio de la comida será de unos 25 euros por comensal.
Os rogamos que aquellos que quieran participar en la comida lo comuniquen a la mayor brevedad posible en el correo: rafaelsolermedem@gmail.com
Gracias a todos y salud.
El comité organizador del “Homenaje a Elvira Daudet, 17 de septiembre de 2016, 12:00 horas, Cuenca, en Calle Elvira Daudet”.

“… me sorprende la vida esperando a mi puerta,
como un fiel perro dado por perdido…”.


(Elvira Daudet, “Tercamente, la vida”, del libro “Terrenal y marina”, 1999)

Homenaje a Elvira Daudet

Queridos amigos:
el próximo día 17 de septiembre, sábado, a las 12:00 comienza el Homenaje a Elvira Daudet, poeta, novelista, periodista, con la presencia de la misma.
El acto tendrá lugar en Cuenca, en la recién inaugurada Calle Elvira Daudet, donde descubriremos la placa en Calle Elvira Daudet esquina Avenida de la Igualdad:
Posteriormente, en la RACAL (Real Academia Conquense de Artes y Letras, calle San Lázaro, 2, Cuenca), habrá una lectura de textos suyos y unas breves intervenciones de diferentes autores, artistas, familiares y amigos en torno a la vida y la obra de Elvira.
Terminaremos todo con una comida en un restaurante de los alrededores (que confirmaremos una vez que sepamos el número de personas que querrán quedarse a la comida). El precio de la comida será de unos 20 euros por comensal.
Os rogamos que aquellos que quieran participar en la comida lo comuniquen a la mayor brevedad posible en el correo: rafaelsolermedem@gmail.com
Gracias a todos y salud.
El comité organizador del “Homenaje a Elvira Daudet, 17 de septiembre de 2016, 12:00 horas, Cuenca, en Calle Elvira Daudet”.

“… me sorprende la vida esperando a mi puerta,
como un fiel perro dado por perdido…”.


(Elvira Daudet, “Tercamente, la vida”, del libro “Terrenal y marina”, 1999)