Queridos amigos, os invito a transitar juntos mi blog.

Ven, vagamente,
ven, levemente,
ven solo, solemne, con las manos caídas
a tu lado, ven
y trae los montes lejanos junto a los árboles próximos,
funde en un campo tuyo todos los campos que veo,
haz de la montaña un bloque sólo de tu cuerpo...

(Fernando Pessoa)

21 septiembre 2020

De premios y otras basuras incinerables (enésima edición)


Acierta una vez más el bueno de don Enrique Gracia Trinidad

https://www.facebook.com/enrique.graciatrinidad/posts/10222837945552856?notif_id=1600634687249654&notif_t=close_friend_comment&ref=notif

pero es algo de lo que hemos escrito tanto y tantos ya, del muladar de los premios literarios en España, que ya tal vez convendría dirigir nuestros ánimos hacia otras inquietudes también relacionadas con el tema.

Porque puede que siempre haya sido así, que en el siglo XIX los folletineros vendieran más obras que los Galdós o Clarín. Pero me temo que la dimensión de lo que hoy ocurre supera todo lo pasado y todo lo imaginable. Señal de que con la literatura no sucede sino otra vertiente más de la decadencia integral de los tiempos en que vivimos: medran los peores, triunfan los papanatas, obtienen transitoria fama y notoriedad los corruptos. En todos los órdenes de la vida en sociedad: escritores, políticos, empresarios, servidores públicos, artistas…

Me sorprenden entonces en el artículo reseñado de El País, escrito por Peio H. Riaño, varias cosas.

La primera es precisamente que se publique en ese periódico, boletín oficial de una editorial concreta, entre cuyas páginas de crítica literaria solo una vez al año, como quien dice, dejan colarse comentarios de libros “ajenos”, aunque siempre menores e inaccesibles, como para lavar su conciencia, algo que ni Ajax pino con cloroxilenol conseguiría.

Mi segundo asombro radica en esta frase: “Este modelo de negocio del libro está anclado desde los años cincuenta, cuando la curiosidad y el consumo cultural fueron arrasados por la dictadura. Setenta años después, el mercado editorial no sabe andar sin estas muletas”. Tela marinera. Y mira que yo soy de los que denuncio las largas repercusiones de la dictadura sobre nuestros aciagos días contemporáneos. Que los grandes prebostes de las -más grandes aún- empresas de todo tipo y ralea, a poco que escarbes, descubres que son hijos o nietos de ministros de Franco. Pero echar la culpa de la atonía y anomia literaria a la dictadura (en la que también ganaban premios y publicaban poetas como Blas de Otero, Goytisolo, junto a penosos Pemanes, cierto, pero no espantajos Cabalieres). Eso de echarle la culpa a la dictadura, ya es rizar el rizo y desenfocar de que el verdadero monstruo fagocitador de los buenos escritores actuales no es otro que el capitalismo salvaje. O sea, más ajustada a la verdad es la confesión de esos otros editores y libreras que en el artículo señalan que “es el mercado”. Pero no un mercado ajustado y necesario, fenicio él, que pone al servicio de unos las obras de otros, sino este mercado especulativo neoliberal del siglo XXI cuyos hilos los mueven tipos que no han leído en su vida más que las cifras (no escribo guarismos, que se me pierden) de los billetes y cuyo único objetivo no es el cuento sino la cuenta de resultados. En el mundo literario en concreto, hace ya más de treinta años que en la “grandes” editoriales desembarcaron tipos ágrafos pero acorazados con sus MBA, sus dobles grados y sus conocimientos de mercadotecnia, dispuestos a salvar a los sellos quitándoselos de las manos a los anteriores dueños y gestores, gentes ignorantes que solo habían leído libros en su vida, no balances contables, y entonces cometían dislates del tamaño de publicar a Rafael Soler en vez de a Pérez Reverte.

Tercer asombro, el desparpajo con el que se cita a Belén Bermejo. La muerte es cosa triste y más si sucede a una persona demasiado joven para el encuentro con la Parca, pero atravesar la laguna Estigia no lava los pecados, porque se hace en barca y no a nado. Pecado es que la citada editora “Bermejo había dedicado mucho tiempo y esfuerzo a conseguir un manuscrito de quien nunca había publicado nada”. Así, sin gastar papel en sus idioteces, debería haber quedado el tema del presunto escribano Rafael Cabaliere, arquetipo de mediocridad intelectual ante quien Paolo Coelho merecería el Olimpo, que no la Olympus en la que algunos empezamos a escribir hace décadas. Pero lo hicimos no sin antes haber leído centenares de libros para, al fin, saber distinguir de nuestro propio presuponible “talento” lo que apenas eran lugares tan comunes que daban vergüenza y asco.

¿Que quieren publicar a autores que “tiritan de inédito”, que diría el maestro Pérez Estrada? Perdón por la autocita, pero que hagan como el menda lerenda en su colección Hazversidades Poéticas y apuesten por un Rafael Borge, un Maxi Rey, un Simón Arriaga… No tendrán hoy miles de seguidores abúlicos en las redes, pero serán los poetas leídos dentro de cien años.

Mi cuarta y principal reflexión en este comentario mío: “Ana Rosa Semprún, tomó la palabra para aclarar a los cuatro miembros el objetivo: vender muchos libros. Y solo su candidato lo podía lograr porque, según apuntó, tenía cientos de miles de seguidores en las redes sociales”… He aquí el meollo de la cuestión. Aunque ya señalaba al principio que puede que este fenómeno no sea para nada nuevo, que los más vulgares escritores en todos los tiempos hayan “vendido” siempre más que los autores de verdad, los indagadores de la palabra, los innovadores del arte. Pero me temo que en este renqueante y disparatado nuevo Milenio, la magnitud del desastre es inconmensurable. Si un inválido del conocimiento y de la emoción como el tal Cabaliere tiene cientos de miles de seguidores es que la debilidad del espíritu ha infectado a la gran mayoría de humanos, en una pandemia que deja en broma de mal gusto a la del Covid. Si miles de elementos prefieren “versos” como estos:

 

“No te apresures

las cosas llevan su tiempo,

no todo es ahora o nunca.

Hay que saber esperar,

dejar a la vida hacer lo suyo” (R. Cabaliere),

 

a estos:

 

TIEMPO ESCUÁLIDO

“Con la mirada fija en la ventana

de un país mordido por la niebla,

en el que nunca estuve y terco me vomita.

Tiempo escuálido, de vejez y ceguera,

descerrajado sobre mí cerebro

como la maldición de un dios desmesurado.

Despedidos los últimos invitados

y de nuevo restaurado el silencio,

vuelvo al plato del día del dolor

como única comida.

Ejercicio diario del caníbal

que espera desnudarse

de la última máscara

y anidar en la piedra

para el sueño postrero” (Elvira Daudet)

 

es inequívoca señal de que la Decadencia del Imperio Romano es filfa comparada con el detrito en el que habitamos.

 Pero ¿no será que estos miles y miles de lectores cuentan además con la complicidad delictiva y entusiasta de demasiados tipos que, en el ámbito de la literatura, son libreros/editores/críticos que, una de dos, o son tan ignorantes como sus autores o tan corruptos como su empresas? ¿Y que solo les ofrecen a aquellos ávidos lectores porquería de fácil digestión para engancharlos al menú de literaria comida basura donde no hay obra sino solo incesante consumo?

Vivimos tiempos en que todo es espectáculo impostado protagonizado por infames personajes que más recuerdan a ciertos pasajes de la Roma caligúlica que a otra cosa. Así es la vida.

Cuando alguien tiene que robar 20.000 euros y la notoriedad de un premio literario para “desmentir que sea un robot” queda todo dicho de la altura de su obra.

© fotografía Rafael Cabaliere


27 julio 2020

Llovizna de humildad


Bastantes somos los letraheridos que en público y privado nos dolemos del silencio que circunda nuestra obra. Yo no es que me sienta confortado por el “mal de muchos”, ni por la avisa visión del cuento de la cerillera (la del ruin sentimiento de revancha que disfrutan algunos al calor del hogar o el restaurante solo cuando ven en la calle a un mendigo suplicando caridad).
Al revés, creo. Al revés. Cuando descubro las azarosas vidas literarias y humanas de algunos de mis escritores más admirados, me doy cuenta de que no tengo ningún derecho a levantar mis sollozos más allá de mi propia garganta.
Max Aub me viene hoy a la memoria. Uno de nuestros más grandes autores del siglo XX. Escritor integral (novelista, dramaturgo, poeta, periodista, paremiólogo, guionista de cine…) tan olvidado en vida como hoy.
Escritor dueño de uno de los mayores conocimientos de nuestra propia lengua que conozco. No hay libro suyo que lea que no me haga tirar del Diccionario de la RAE al menos una vez cada tres páginas (una curiosidad: en las varias temporadas que pasó en diferentes campos de concentración franceses tras su exilio de la España franquista al final de nuestra Guerra Incivil, Aub solo dispuso para leer de un tomo de las obras de Quevedo y de un diccionario). Qué sabiduría, qué talento, qué dominio de la precisión del lenguaje. Cómo no llevar él mismo impreso en su más profundo sentir que “toda la desesperación humana radica en la imposibilidad de expresarse con exactitud”, “No es que no sepamos lo que quieren decir las palabras. Es que las palabras, en el fondo, no dicen gran cosa. La inteligencia tiene tales límites que dan ganas de llorar”.
En esto, y en tantas otras cosas más me recuerda a Fernando Pessoa, que bien sabía que “Todo cuanto hacemos, en el arte o en la vida, es la copia imperfecta de lo que hemos pensado hacer... Todo esfuerzo, cualquiera que sea el fin hacia el que tienda, sufre, al manifestarse, los desvíos que la vida le impone; se convierte en otro esfuerzo, sirve a otros fines, consuma a veces exactamente lo contrario de lo que se pretendía... Lo que pensamos y sentimos es siempre una traducción” (Bernardo Soares, Libro del desasosiego).
Y sin embargo, un escritor de la talla de Max Aub tuvo que penar “lo que no está escrito” con su pasión literaria: él mismo se pagaba de su bolsillo las ediciones de sus obras, y Fondo de Cultura Económica se limitaba a distribuirlas; en diciembre de 1971 publica “La gallina ciega”, una prodigiosa reflexión sobre la naturaleza de los españoles, y cuando siete meses después se produce su fallecimiento, se habían vendido apenas cincuenta ejemplares. Repito, cincuenta… Sin palabras, o las desalentadas suyas: “Con seguridad tardarán todavía muchos años en darse cuenta de que soy un gran escritor. ¿Lo siento? Sí, lo siento, pero no puedo llorar”.
Todos deberíamos sentirlo, y avergonzarnos aún hoy. Lo mínimo que merece un autor como Aub es un generoso reconocimiento en vida. Pero no. La España cainita no podía glosar a un socialista liberal partidario (como afirma Javier Quiñones) de una especie de tercera vía, “movido por un sentimiento de solidaridad, dice de sí mismo Max Aub, un deseo de que los que no tienen vivan mejor. No es una idea, añade, sino un anhelo tan viejo como la sociedad”.
En fin, si algo no perdona España es el talento, y la heterodoxia, la iluminación, la capacidad de ver entre la sombras inquisitoriales tan patrias nuestras. Y ya lo que excita los peores ánimos es el desparpajo con que algunos pocos, como Aub, nos echan a los pies sus increíbles intuiciones: “Camilo José Cela dedica todas las horas posibles a su negocio, que es la gloria. Sueña todas las noches con el premio Nobel. No hay nada escrito acerca de que no lo consiga…”.
Demasiado disidente, demasiado auténtico, condenado de antemano al silencio. No otra cosa para quien, ilustrado, afirma: “Arte es creación, no reproducción. El arte no es vida, sino muerte que produce vida. Reproducción es vida que produce vida, no necesita más que artesanos”. Tal vez su principal problema lo identificó él mismo cuando dijo “Se escribe para iguales”. Qué pocos lectores a la altura del genio de Aub. “Siempre se acaba siendo lo que se parece”. Él fue un ignorado, un incomprendido.
No es de extrañar que su último rasgo de talento lo utilizara para escribirse su propio epitafio: “No pudo más”.
© Foto EFE en valenciaplaza.com

30 marzo 2020

El retablo de Isenheim y el Covid19


Vaya, hay casualidades que impresionan. Estaba rebuscando entre viejos cuadernos viajeros míos y me he encontrado inesperadamente una libretita con un manuscrito de hace justo veinte años, cuando por fin conseguí visitar una obra de arte que siempre había estado en mi más profundo imaginario. El retablo de Isenheim.
Estas son las notas que escribí:
“Por fin frente al retablo de Isenheim y de repente las crispadas manos me parecen más dulces y relajadas a cómo las recordaba, que era en el momento feroz de la agonía. Y ahora caigo en la cuenta de que ese momento ya ha pasado, el cuerpo crucificado ahora está ya en la inicial laxitud de la muerte. Más esperpénticos se me aparecen los pies retorcidos, las llagas que cubren toda la piel de Cristo, el deshilachado y roto pedazo de tela que cubre su sexo inútil. El resplandor de cera en la cara de la Magdalena abandonada, primera monja que ‘vivirá sin vivir en ella’ un amor terrenal imposible. Debajo de la tabla central está el enterramiento, con rostros expresionistas y con esos pies otra vez, más evidentes aún, desvencijados. Los cabellos de la Virgen como los de una loca. Pequeñas estacas clavadas en el cuerpo de Cristo como si fueran dardos de un San Sebastián (santo protector de las pestes, que en realidad está a su izquierda, tan sereno en la muerte que parece marmóreo). La espesa sangre que se resiste a caer goteando desde el reclinatorio de los pies. La líquida sangre que mana del costado lanceado por Longinos y también del pecho del Agnus Dei al Cáliz. Los ojos de la Virgen, que aparecen bajo el translúcido velo como por milagro. Entre las costillas y las caderas, el cuerpo del crucificado se deforma. Imagino al autor, Matthias Grünewald (a quien tomó a cinco años pintar esta obra maestra, de 1511 a 1516), adoptando esa postura él mismo para comprender el dolor que iba a plasmar. La cruz más auténtica que he visto. Sin embargo parece que los clavos debieran haberse puesto en las muñecas para evitar el desgarro. Es otro diferente el paño que cubre su sexo en el enterramiento. Y no parece que les hubiera dado tiempo a cambiarlo, pues la corona de espinas se encuentra allí, junto a la tumba, en el suelo. Todo está repleto de simbolismo, Oh, Rey de los Judíos, destronado ya. Un cuadro tan extremo invoca al desequilibrio. Por eso tal vez ni siquiera Cristo está centrado en el retablo. El centro de la tabla cae en la completa oscuridad…”.
Y resulta que mis notas incluyen una referencia a que una de las pestes que asoló Europa desde la antigüedad fue la llamada Peste de Fuego, o ergotismo, también conocida como “mal de los ardientes”. Los enfermos sufrían de graves y dolorosas llagas en brazos, piernas y pies, padecían de grandes fiebres y morían. De acuerdo con la tradición, San Antonio, anacoreta del siglo IV, tenía el poder de curar el mal. En el siglo X se fundó la orden de los Antonianos con el propósito de asistir y curar a estos enfermos. Se fundaron gran cantidad de conventos de la orden por toda Europa. El retablo fue encargado para el convento de Isenheim, en Alsacia, para ser utilizado como retablo sanador en la capilla del hospital de la orden.
Así que vaya aquí el retablo de Isenheim para acompañar nuestra sanación individual y común.

02 marzo 2020

Ay, dolor de lo irreparable!... (3)

Caros amigos, ya hace año y medio que  no os comparto mis asombros diccionarios, esas palabras magistrales que me encuentro en mis lecturas y que guardo como oro en paño con ese absurdo deseo de que no se pierdan en el olvido de la agrafia contemporánea... "asín" que vuelvo a la carga con ello... Preparaos para la delicia etimológica...


zorrocloco
Hombre tardo en sus acciones y que parece bobo, pero que no se descuida en su utilidad y provecho.
Gesto exagerado y fingido de afecto.

guachimán
Del ingl. watchman.
Guardián de barcos.

tufo
Del fr. touffe.
Cada una de las dos porciones de pelo, por lo común peinado o rizado, que caen por delante de lasorejas.

peal
Del lat. pedālis 'del pie'.
1. m. Parte de la media que cubre el pie.
2. m. Media sin pie que se sujeta a este con una trabilla.

adral
Del dialect. ladral, y este del lat. laterālis 'lateral'.
1. m. Cada uno de los zarzos o tablas que se ponen en los costados del carro para que no se caiga lo que va en él.

zarzo
Del ant. sarzo, der. de sarzir 'zurcir', y este del lat. sarcīre.
1. m. Tejido de varas, cañas, mimbres o juncos, que forma una superficie plana.
2. m. Cosa realizada con el zarzo.
3. m. Col. desván.

menear a alguien el zarzo
1. loc. verb. coloq. sacudir la badana.

bodoque
Del ár. hisp. búnduq 'avellanas', este del ár. clás. bunduq, y este del gr. [κρυον] ποντικν [káryon] pontikón '[nuez] póntica'.
1. m. Labor de bordado en relieve de forma redonda.
2. m. burujo ( bulto de lana o de masa).
3. m. Reborde con que se refuerzan los ojales del colchón por donde se pasan las bastas.
4. m. Bola de barro hecha en molde y endurecida al aire, del tamaño de una bala de mosquete, que servía para tirar con ballesta.
5. m. coloq. Persona de cortos alcances. U. t. c. adj.

encasar
Del lat. in 'en' y capsa 'caja'.
1. tr. Med. Volver un hueso a su sitio.

imperial
Del lat. tardío imperiālis.
3. f. Tejadillo o cobertura de las carrozas.
4. f. Sitio con asientos que algunos carruajes tenían encima de la cubierta.

soteriología
Del gr. σωτηρα sōtēría 'salvación' y -logía.
1. f. Rel. En la religión cristiana, doctrina referente a la salvación.

diabla
1. f. coloq. Diablo femenino.
2. f. Máquina para cardar la lana o el algodón.
3. f. Vehículo de tracción animal, de dos ruedas y con toldo.
4. f. Teatro. Batería de luces que cuelga del peine entre las bambalinas.

brulote
Del fr. brûlot, de brûler 'quemar'.
1. m. Barco cargado de materias combustibles e inflamables, que se dirigía sobre los buques enemigos para incendiarlos.

chozno, na
De or. inc.
1. m. y f. Hijo del tataranieto de una persona.

masoreta
De masora.
1. m. Cada uno de los gramáticos hebreos que, recogiendo las seculares tradiciones precristianas, se ocuparon asiduamente, durante los siglos VI a X, en fijar, por medio de vocales que añadieron, la verdadera lectura de la Biblia, y en dividir y estudiar los libros, partes, secciones, versículos, palabras, letras y mociones del texto sagrado hebreo, determinando los caracteres gramaticales de cada una de las materias clasificadas, su número, su posición y sus concordancias y diferencias.

alparcero, ra
Del art. ár. al- y aparcero.
1. adj. Ar. Dicho de una persona: Habladora y chismosa

Rabdomante, que tiene
1. f. Sensibilidad especial para captar ciertas radiaciones, utilizada por los zahoríes para descubrir manantiales subterráneos, venas metalíferas, etc.

bibelot
Del fr. bibelot.
1. m. Figura pequeña de adorno.

estadizo, za
Der. de estar.
1. adj. Que está mucho tiempo sin moverse, orearse o renovarse. Aire estadizo y malsano. Aguas corrientes y estadizas.
2. adj. Dicho de un alimento: Rancio o manido.

irrefragable
Del lat. irrefragabĭlis.
1. adj. cult. Que no se puede contradecir o refutar.

enviscar
De en- y visco.
1. tr. Untar alguna cosa con liga para que se peguen en ella los pájaros, a fin de cazarlos.

saloma
 Del lat. celeusma, y este del gr. κλευσμα kéleusma.
1. f. Son cadencioso con que acompañan los marineros y otros operarios su faena, para hacer simultáneo el esfuerzo de todos.

collera
De cuello.
1. f. Collar de cuero o lona, relleno de borra o paja, que se pone al cuello a las caballerías o a los bueyes para que no les haga daño el horcate.
2. f. Adorno del cuello del caballo, que se usaba en funciones públicas.

saburra
Del lat. saburra 'lastre de un navío'.
2. f. Med. Capa blanquecina que cubre la lengua

recamar
Der. del ár. hisp. ráqm, y este del ár. clás. raqm 'acción de bordar'.
1. tr. Bordar algo de realce.

ronzar
De la onomat. ronz.
1. tr. Comer algo quebradizo partiéndolo ruidosamente con los dientes.
2. tr. Mover algo pesado ladeándolo con palancas.
3. intr. Dicho de una persona o de una embarcación: Andar despacio y como a golpes.

pina

Del lat. pinna 'pluma', 'almena'.
1. f. Mojón terminado en punta.
2. f. Cada uno de los trozos curvos de madera que forman en círculo la rueda del coche o carro, donde encajan por la parte interior los rayos y por la exterior se asientan las llantas de hierro.

rebenque
Del fr. raban 'cabo que afirma la vela a la verga'.
1. m. Látigo de cuero o cáñamo embreado, con el cual se castigaba a los galeotes.

acolada
 Del fr. accolée, accolade.
1. f. Abrazo que, acompañado de un espaldarazo, se daba al neófito después de ser armado caballero.

sancochar
1. tr. Cocer la comida, dejándola medio cruda y sin sazonar.

ganapierde
Tb. gana pierde, p. us.
1. m. Manera especial de jugar, originariamente a las damas, en que se considera ganador a quien pierde.

nadilla
De nada e -illa.
1. m. p. us. Hombre pobre y de oscuro nacimiento.

túrdiga
De or. inc.
1. f. Tira de pellejo.

chozpar
De choz.
1. intr. Dicho de un cordero, de un cabrito o de otros animales: Saltar o brincar con alegría.

behetría
De benefactría.
1. f. Confusión o desorden.
2. f. Antiguamente, población cuyos vecinos, como dueños absolutos de ella, podían recibir por señor a quien quisiesen.

argayo
1. m. Desprendimiento de tierra y piedras por la ladera de un monte.

manobre
De mano y obrar.
1. m. y f. Obrero que ayuda al oficial a emplear los materiales.

besana
Der. del lat. versāre 'volver'.
1. f. Labor de surcos paralelos que se hace con el arado.
2. f. Primer surco que se abre en la tierra cuando se empieza a arar.
3. f. Medida agraria usada en Cataluña, equivalente a 2187 m2.

tazmía
Del ár. hisp. tasmíyya, y este del ár. clás. tasmiyah 'denominación'.
1. f. Distribución de los diezmos entre los partícipes en ellos.
2. f. Cálculo aproximado de una cosecha en pie, que se hacía con el fin de cobrar los diezmos.

martiniega
1. f. Tributo o contribución que se debía pagar el día de San Martín.

infurción
Del b. lat. infertio, -onis.
1. f. Tributo que en dinero o especie se pagaba al señor de un lugar por razón del solar de las casas.
quitameriendas
1. f. Planta de la familia de las liliáceas, muy parecida al cólquico, del que se distingue por no estar soldadas entre sí las largas uñas de sus sépalos y pétalos.

pinganillo
1. m. Ast., León, Pal., Sal., Vall. y Zam. carámbano ( pedazo de hielo).

calamoco
De calar 'bajar' y moco.
1. m. canelón ( carámbano).

Morcuero
1. m. Montón de cantos sueltos que se forma en las tierras de labor o en las encrucijadas y división de términos.

zarco, ca
Del ár. hisp. zárqa, y este del ár. clás. zarqā' 'la que tiene ojos azules'.
1. adj. Dicho especialmente de los ojos: De color azul claro.

fungir
Del lat. fungi.
1. intr. Desempeñar un empleo, cargo o función.

fautor, ra
Del lat. fautor, -ōris.
1. m. y f. Persona que favorece y ayuda a otra.

apurrir
Del lat. porrigĕre.
1. tr. Ast. y Cantb. alargar

purrela
1. f. Vino último e inferior de los que se llaman aguapié.
2. f. coloq. Cosa despreciable, de mala calidad, de poco valor.

husmo
 De husmar.
1. m. Olor que despiden de sí cosas como la carne, el tocino, el carnero, la perdiz, etc., que ya empiezan a pasarse.

paila
Del lat. patella 'padilla'.
1. f. Vasija grande de metal, redonda y poco profunda.
2. f. Dispositivo metálico que permite calentar el agua en las cocinas de carbón.

alcaicería
Del ár. hisp. alqaysaríyya, y este del lat. Caesarea 'propio del césar', por levantarse tales edificios por privilegio imperial.
1. f. En Granada y otros pueblos de su antiguo reino, aduana o casa pública donde los cosecheros presentaban la seda para pagar los derechos establecidos por los reyes moros.
2. f. Sitio o barrio con tiendas en que se vende seda cruda o en rama u otras mercaderías.

antelina
1. f. Tejido que imita la piel de ante.

jijas
Quizá del m. or. que chicha
1. f. pl. León, Pal. y Vall. Carne de cerdo picada para hacer chorizos.
2. m. y f. irón. Áv., León, Pal., Sal. y Vall. Persona endeble.

segur
Del lat. secūris.
1. f. Hacha grande para cortar.

guelte
Del neerl. o al. geld 'dinero'.
1. m. germ. Moneda corriente y bienes.

cisco
 De or. inc.; cf. lat. ciccum 'cosa insignificante'.
1. m. Carbón vegetal menudo.
2. m. coloq. Bullicio, reyerta, alboroto.

pregar
Del lat. plicāre 'doblar'.
1. tr. desus. Clavar, afianzar.

grímpola o flámula
 Del occit. guimpola.
1. f. Insignia militar con un paño de forma triangular que los caballeros solían llevar al campo de batalla y se ponía en sus sepulturas.

cornaca
Del port. cornaca, y este del cingalés kūrueka.
1. m. Hombre que en la India y otras regiones de Asia doma, guía y cuida un elefante.

abroquelar
De a-1 y broquel.
1. tr. Resguardar o defender

nabab
Del fr. nabab, este del persa novvāb, y este del ár. clás. nuwwāb, pl. de nā'ib 'delegado'.
1. m. En la India musulmana, gobernador de una provincia.
2. m. Hombre sumamente rico.

mulso, sa
Del lat. mulsus 'endulzado con miel'.
1. adj. Mezclado con miel o azúcar.

roñal
De roña y -al.
1. m. Sal. y Zam. Sitio en que se almacenan en el monte las cortezas de árboles para después transportarlas a las tenerías.

birimbao
Voz onomat., imit. del sonido de este instrumento.
1. m. Instrumento musical pequeño consistente en una barrita de hierro en forma de herradura, atravesada por una lengüeta de acero que se hace vibrar con el índice de una mano, teniendo con la otra el instrumento entre los dientes.

aristón
1. m. Instrumento musical de manubrio.

perendengue
Der. de pender.
1. m. pendiente ( arete).
2. m. Adorno femenino de poco valor.

requilorio
De requerir.
1. m. Adorno o complemento excesivo o innecesario. U. m. en pl.
2. m. coloq. Formalidad e innecesario rodeo en que suele perderse el tiempo antes de hacer o decir lo que es obvio, fácil y sencillo

derrelicto
Del lat. derelictus 'abandonado'.
1. m. Mar. Buque u objeto abandonado en el mar.

ergástula
Del lat. ergastŭlum; cf. gr. ργαστριον ergastrion 'taller1', der. de ργαστς ergasts 'trabajador'.
1. f. En la antigua Roma, cárcel de esclavos.

carpir
Del lat. carpĕre 'arrancar', 'herir, maltratar'.
1. tr. Dejar a alguien pasmado y sin sentido.

sancirole
De san Ciruelo.
1. m. Bobalicón, papanatas.

alvino, na
Del lat. alvīnus, der. de alvus 'vientre'.
1. adj. Anat. Perteneciente o relativo al bajo vientre.

inverecundo, da
Del lat. inverecundus.
1. adj. Que no tiene vergüenza.

oblato, ta
 Del lat. oblātus 'ofrecido'.
1. adj. Dicho de un niño: Ofrecido por sus padres a Dios y confiado a un monasterio para que se eduque culta y piadosamente y, si se aficionase, entre en religión.

bohordo
Del fr. bohort.
1. m. Junco de la espadaña.

oréutica
Del lat. toreutĭce, y este del gr. τορευτικχνη] toreutik [téchnē] '[arte] toréutica', der. de τορεειν toreúein'cincelar', 'repujar'.
1. f. Arte de cincelar, repujar o esculpir sobre metales blandos o marfil.

cista
Del lat. cista 'cesta', 'cofre', y este del gr. κστη kístē.
1. f. Arqueol. Enterramiento que consiste en cuatro losas laterales y una quinta que hace de cubierta.
2. f. Arqueol. Recipiente metálico usado en la Antigüedad para guardar objetos preciosos.

coevo, va
Del lat. coaevus.
1. adj. p. us. Dicho de personas o de cosas: Que existieron en un mismo tiempo.

verberar
Del lat. verberāre.
1. tr. Azotar, fustigar, castigar con azotes.

garlar
Del lat. garrulāre 'charlar'.
1. intr. coloq. Hablar mucho, sin interrupción y poco discretamente.

lábaro
Del lat. tardío labărum.
1. m. Estandarte que usaban los romanos.
2. m. Monograma formado por la cruz y las dos primeras letras del nombre griego de Cristo, que se puso en el lábaro por mandato de Constantino.

trisagio
Del lat. tardío trisagĭon, y este del gr. bizant. τρισγιον triságion, de τρς trís 'tres veces' y γιος hágios 'santo'.
1. m. Himno en honor de la Santísima Trinidad, en el cual se repite tres veces la palabra santo.

acurrullar
De corrulla.
1. tr. Mar. Desenvergar las velas y recogerlas.

gallón
1. m. Pedazo de tierra cubierto de césped y muy trabado con las raíces de esta hierba, que, cortado generalmente en forma prismática, sirve para hacer paredes y malecones.

escandir
Del lat. scandĕre.
1. tr. Métr. Medir el verso, contar el número de pies o de sílabas de que consta.

nefelibata
Formación culta del gr. νεφλη nephélē 'nube' y -βτης -bátēs 'que anda', y este der. de βανειν baínein 'andar1'.
1. adj. Dicho de una persona: Soñadora, que no se apercibe de la realidad.

pródromo
Del lat. prodrŏmus 'que precede', y este del gr. πρδρομος pródromos.
1. m. Med. Malestar que precede a una enfermedad.

Chiscón o Tabuco
1. m. Aposento pequeño.
2. m. Habitación estrecha.

autolisis
Tb. autólisis.
Del al. Autolyse, de auto- 'auto-' y -lyse '́lisis'.
1. f. suicidio ( acción de suicidarse)

quiñón
Del lat. quinio, -ōnis 'grupo de cinco'.
1. m. Parte que alguien tiene con otros en una cosa productiva, especialmente una tierra que se reparte para sembrar.

falansterio
Del fr. phalanstère.
1. m. Comunidad autónoma de producción y consumo, en el sistema de Fourier, socialista utópico francés de principios del siglo XIX.

analepsis
Del gr. νληψις análēpsis 'recuperación', 'restauración, renovación'.
1. f. Ret. Pasaje de una obra literaria que trae una escena del pasado rompiendo la secuencia cronológica.

jemesía
Del ár. hisp. šamsíyya '[ventanal] para el sol' o *šamisíyya 'a manera de celosía', y este del ár. clás. šams 'sol1'.
1. f. Enrejado de piedra, ladrillo, yeso o madera, para dar luz y ventilación.

salabardo
De or. inc.
1. m. Arte de pesca consistente en un saco o manga de red colocados en un aro de hierro con tres o cuatro cordeles que se atan a un cabo delgado, y que se emplea para sacar la pesca de las redes grandes.

alhóndiga
Del ár. hisp. alfúndaq, este del ár. clás. funduq, este del arameo panduqiūm, y este del gr. πανδοχεον pandocheîon'albergue'.
1. f. Casa pública destinada para la compra y venta del trigo.

alforza
 Del ár. hisp. alúzza, y este del ár. clás. uǧzah.
1. f. Pliegue o doblez que se hace en ciertas prendas como adorno o para acortarlas y poderlas alargar cuando sea necesario.

balandrán
Del occit. balandran, der. de balandrà 'balancear'.
1. m. Vestidura talar ancha y con esclavina, que usaban algunos eclesiásticos.
2. m. Abrigo largo y ancho.

venal
Del lat. venālis, de venum 'venta'.
2. adj. Que se deja sobornar con dádivas.

buzar
Del lat. *vortiāre, der. de vortĕre o vertĕre 'volver'.
1. intr. Geol. Dicho de un filón o de una capa del terreno: Inclinarse hacia abajo.

hibleo, a
Del lat. Hyblaeus.
1. adj. Perteneciente o relativo a Hibla, monte y ciudad de la Sicilia antigua, famosos por su miel.

pigre
Del lat. piger, -gri.
1. adj. Tardo, negligente, desidioso.

vencejo
Del lat. *vincicŭlum, de vincīre 'atar'.
1. m. Lazo o ligadura con que se ata algo, especialmente los haces de las mieses.
2. m. germ. pretina ( correa que sujeta las prendas en la cintura).

alandrajo
Quizá de calar2 'bajar' y andrajo; cf. gall. calandrario.
1. m. coloq. Pedazo de tela grande, rota y desgarrada que cuelga del vestido.
2. m. coloq. Trapo viejo.
3. m. coloq. Persona ridícula y despreciable.

calandraca
 De calandrajo.
1. f. Mar. Sopa que se hace a bordo con pedazos de galleta cuando escasean los víveres.

calistenia
Del ingl. callisthenics.
1. f. Conjunto de ejercicios que conducen al desarrollo de la agilidad y fuerza física.

mamola
Quizá del ár. hisp. mamúla, y este del ár. clás. mamūlah 'cosa que se sufre a la fuerza'.
1. f. Cierto modo de poner la mano debajo de la barba de alguien, como para acariciarlo o burlarse de él, que se hace comúnmente a los muchachos.

emenagogo, ga
Del lat. cient. emmenagogus, y este del gr. μμηναγωγς emmēnagōgós, de μμηνα émmēna 'menstruos' y γωγς agōgós 'que conduce'.
1. adj. Med. Dicho de un remedio: Que provoca la regla o evacuación menstrual de las mujeres.

vendeja
Del dim. del ant. venda 'venta', y este del lat. vendĭta.
1. f. Venta pública y común como en feria.
2. f. Conjunto de mercancías destinadas a la venta.

obsecuencia
Del lat. obsequentia.
1. f. Sumisión, amabilidad, condescendencia.

llambria
Del lat. lamĭna 'lámina'.
1. f. Parte de una peña que forma un plano muy inclinado y difícil de pasar.

adverar
Del b. lat. adverare, y este der. del lat. verus 'verdadero'.
1. tr. Certificar, asegurar, dar por cierto algo o por auténtico algún documento.

reportar
Del lat. reportāre.
1. tr. Refrenar, reprimir o moderar una pasión de ánimo o a quien la tiene. U. m. c. prnl.
2. tr. Alcanzar, conseguir, lograr, obtener.
5. tr. Pasar una prueba litográfica a la piedra para multiplicar las tiradas de un mismo dibujo.

choquezuela
Del dim. de chueca.
1. f. rótula ( hueso).

roete
Del lat. rhoītes, y este del gr. οτης roítēs.
1. m. Vino medicinal hecho con zumo de granadas.

Para quedarse patidifuso...

01 marzo 2020

V ENCUENTRO "POETAS Y REALIDAD", 2020

FECHAS:  Del viernes, 22-5-2020, al domingo 24-5-2020  (ver programa a continuación)

LUGAR: MONASTERIO DEL SANTO ESPÍRITU (Hospedería). Lugar emblemático, a unos 30 Km. de Valencia y a unos 15 minutos de la costa de Sagunto, en plena naturaleza de monte, en el arranque de la Sierra de la Despernada. (Abajo mapas y enlaces)

TRASLADO: Cada asistente deberá trasladarse por su cuenta. Puede ser interesante ponerse de acuerdo con otros asistentes para compartir coche. (Ver abajo mapas con rutas y recomendaciones)

LLEGADA: La llegada podrá hacerse a lo largo de la mañana y comienzo de la tarde del viernes.
El saludo oficial será a las 18,00 para dar tiempo a que se llegue desde distintos lugares y todos se instalen en las habitaciones que les correspondan. 
Si alguien llega antes y quiere comer el viernes en la Hospedería, deberá reservarlo personalmente (teléfono de la Hospedería: 962620011)
Los que lleguen más tarde se irán incorporando a las sesiones según lleguen. Conviene que avisen si van a llegar de noche, porque la recepción cierra y alguien de la organización deberá quedarse a recibirlos.


INSCRIPCIONES:
Los interesados podrán inscribirse escribiendo a  graciatrin@gmail.com  o en el tfno  605815736

Los datos a comunicar para inscripción son:
PARA EL HOSPEDAJE:                                                PARA NUESTRA ORGANIZACIÓN
● nº del DNI                                                      ● nº de teléfono
● Fecha de caducidad del DN                       I● Dirección de e-mail
● Fecha de nacimiento.

PRECIO Y FORMA DE PAGO
●  120 € por persona (participante o acompañante) Todo incluido.
●   Forma de pago:
50% (60,- €) al reservar
50% (60,- €) antes del 15 de abril 2020 (puede abonarse todo de una vez)
●  Ingresar en la cuenta  ES77 2038 6503 1160 0005 3890       (la titular es Stella Manaut)
●  En la transferencia: indicar nombre y apellidos de la persona o personas a las que pertenece la reserva.

Si por causa mayor debe anularse la reserva, se devolverá:
      - Antes del 15 de abril: 90% de lo abonado
      - Antes del 1 de mayo: 75% de lo abonado
    - Antes del 15 de mayo: 25 % de lo abonado
Con posterioridad al 15 de mayo no se efectuarán devoluciones


INCLUYE

● Pensión completa: Habitación (2 noches), desayuno (2), almuerzo (2) y cena (2)
—Viernes 10: Cena
— Sábado 11: Desayuno, almuerzo y cena
— Domingo 12: Desayuno y almuerzo
● Participación en los debates poéticos
● Participación en los distintos recitales   
● Participación en los talleres exprés poéticos y/o de voz
● Posibilidad de intercambio, regalo y/o venta de libros propios entre los asistentes (mesa al efecto)
● Uso exclusivo de todo el recinto, varias salas, sonido, material de trabajo, etc. Si el tiempo acompaña, podrá haber sesiones al aire libre (terrazas, patios...)
●  INCLUYE SOBRE TODO LA POSIBILIDAD DE PASARLO BIEN CON COLEGAS Y AMIGOS.

EXTERNOS

● Hay posibilidad de asistir como externo si se vive cerca.
● Lo externos que no se alojen en la hospedería, deberán abonar al llegar 25 € para los gastos generales y abonar aparte las comidas que deseen reservar.
● Están exentos los que acudan sólo media jornada de alguno de los días.

POESÍA Y ALGO MÁS

Ya sabéis que este V Encuentro está dedicado a "La Música en la Poesía, la Poesía en la Música", y aunque es esencialmente poético, aceptamos a esos amigos que prefieran expresarse en microrrelatos (hermanos de la poesía y cuñados de la prosa)



A continuación: Programa provisional / Mas datos y sugerencias
Planos y Fotos



V ENCUENTRO "POETAS Y REALIDAD"
(22-24 mayo 2020)
“Música en la poesía, Poesía en la música”

VIERNES 22 MAYO
HORA ACTIVIDAD LUGAR
Desde 16,30 RECEPCIÓN, entrega de los programas, llaves habitaciones, tfnos. de apoyo, etc. (Si alguien va a llegar antes, incluso si quiere comer en la hospedería ese viernes, deberá avisarlo con antelación: 962620011)
Recepción Hospedería
18,00 Saludo y "La marmita del druida" Coordina E. Gracia Trinidad  -
Poemas muy cortos para presentarnos unos a otros.
Apertura de la mesa para exposición, regalo, venta o intercambio de libros, plaquetas, discos, etc.
Presentación del Concurso Anual: “La mejor letra de canción”. Los participantes que quieran tendrán hasta el sábado a la hora de la comida para escribir una canción (solo letra, sin música). Las canciones se expondrán al público en el tablón de anuncios, durante el sábado por la tarde y el domingo hasta las 11 que se hará una votación anónima.




Salón grande
19,30 1º Concierto: Música en la Poesía: Rafa Mora y Moncho Otero
(poemas musicados por los cantantes) Debate incluido
Salón grande
21 Cena Refectorio
21,45 1º Recital Poético Coordina Stella Manaut
Los participantes que quieran harán una lectura cada uno de un poema de tema libre. Alternativamente, si alguno de los participantes prefiere cantar una canción propia (letra y música del poeta participante) podrá hacerlo
Salón grande o al aire libre (con velas) si es posible.

SÁBADO 23 MAYO
9,00 Desayuno Refectorio
10,00 Ponencia-debate 
Jaime Alejandre introducirá el tema "La música en la poesía, la poesía en la música". Incluirá un ejercicio participativo.
Salón grande
11,30 Talleres poéticos en grupos. Trabajo y lecturas con debate grupal en cada uno de los grupos que se establecerán
(Poesía - Microrrelato - Voz - Caligrafía y poesía (técnicas chinas)- El soneto contemporáneo,  etc.)
Varios lugares
14,00 Almuerzo Refectorio
17,00 2º Recital Poético. Coordina Jaime Alejandre
Los participantes que quieran harán una lectura cada uno de un poema de tema libre.
Salón grande
18,30 2º Concierto: Poesía en la Música: Luis Felipe Barrio & Matías Avalos (canciones propias, cantautores)
Debate incluido
Salón grande
21 Cena Refectorio
22,30 "Noche loca" organiza Fuenteovejuna, todos a una (alma páter: R. Soler)
Salón grande


DOMINGO 24 MAYO
9,00 Desayuno Refectorio
10 Recital homenaje a los maestros. Coordina Rafael Soler

Poetas fallecidos recientemente: Manuel Ríos Ruiz, Carmen Jodra Davó, Pilar Paz Pasamar, Francisca Aguirre, Hilario Martínez Nebreda.
Centenario nacimiento Mario Benedetti, Paul Celan, Bukowsky,
Bicentenario nacimiento Carolina Coronado
Sesquicentenario fallecimiento Bécquer
Sesquicentenario 150 años nacimiento Gabriel y Galán



Salón grande
11,00 Fallo del premio a la mejor letra de canción
Recital de cierre de los poetas que quieran leer un poema. Coordina Ana Galán
Salón grande
13,00 Desalojo de habitaciones
14,00 Almuerzo especial de clausura Refectorio


HABITACIONES, ESTANCIAS Y COMIDAS
● Las habitaciones son compartidas en su mayoría.
● Las habitaciones e instalaciones en general son austeras como corresponde a una hospedería franciscana, pero bien acondicionadas. (Ropa de cama, toallas, aire acondicionado, wifi, baño en todas las habitaciones)
● Los alojados deberán llevar sus propio material de aseo (jabones, secador de pelo, etc.)
● Hay distintas salas, terrazas y patios donde el que quiera podrá aislarse según le apetezca.
● El entorno de monte también da ocasión para  hacer ejercicio, pasear, etc.

●  La comida es uniforme para todos. Los celiacos o alérgicos deberán comunicarlo con antelación o cuando lleguen.

●  La Hospedería nos indica que si alguien va a prescindir de alguna comida lo avise con antelación suficiente para no desperdiciar platos.
●  Si alguien lo desea, puede llevar alguna botella de vino o cualquier otro complemento alimenticio, por gusto, necesidad de régimen o lo que sea; también si quiere compartir algún detalle con los compañeros en la mesa.
●  Hay ascensor a todos los pisos.


FOTOS, VÍDEOS, WIFI, TELÉFONOS
● En la hospedería hay wifi en todas las habitaciones (datos de la contraseña en recepción)
● La cobertura telefónica es muy pobre. Indicaremos los lugares donde hay señal telefónica.
● Invitamos a cualquiera que desee grabar sesiones en vídeo o sacar fotos durante el Encuentro a que lo haga con toda libertad.
● Agradeceremos cualquier difusión en redes sociales u otros lugares de Internet (sin criterio comercial) y que lo comparta con el resto de colegas.
● Cualquiera que no desee ser grabado deberá indicarlo expresamente y respetaremos su deseo.

DATOS Y COMUNICACIONES
Tenemos los datos de inscripción de algunos de los asistentes (solicitados por el registro hotelero).
Sería interesante que los que no los hayan proporcionado, lo hagan cuando puedan. Si no, ya lo harán cuando lleguen.
Para la Hospedería:
● nº del DNI
● Fecha de caducidad del DNI
● Fecha de nacimiento.

Para nuestra organización (si no lo han hecho aún):
● nº de teléfono
● Dirección de e-mail

Haremos una lista con teléfonos y correos de todos los asistentes al Encuentro para que podáis localizaros unos a otros (salvo que nos indiquéis que no queréis aparecer en la lista.


MESA DE LIBROS
●  Habrá una mesa para intercambio, regalo, venta o exposición de libros, plaquetas u otras publicaciones. Todo el que quiera puede llevar cuanto material desee para exponerlo en ella, regalarlo o venderlo.
La mesa se instalará al comienzo del encuentro, en el salón grande.

HORARIOS
● Los horarios de actividades están calculados para que no agobien los tiempos y queden ratos libres. En todo caso, la asistencia y participación en los distintos actos es recomendable, pero nunca obligatoria. Lo importante es que todos estemos cómodos y la convivencia sea muy agradable.
● Los horarios de las comidas son fijos (ver programa), por lo que se ruega puntualidad en el refectorio (comedor). Los que sea celiacos o tengan alguna alergia o intolerancia importante, deberán indicarlo en la recepción cuando lleguen.


TIEMPOS LIBRES, MÚSICA ETC.
● Como hay ocasión de entretenimiento en ratos libres y/o nocturnos, sugerimos que quien quiera o pueda se lleve su guitarra o cualquier otro instrumento musical. Siempre es agradable.
● Cualquier ocurrencia, broma, mini-performance, etc. que entretenga a los compañeros, sin molestar a nadie, será bien recibida.
● En los momentos nocturnos de entretenimiento, se ruega no alborotar fuera de las zonas que se indiquen, para respetar el descanso de los asistentes que duerman y de la comunidad de los frailes. 


BAR, BEBIDAS, ETC.
● La Hospedería dispone de máquinas de bebidas frías, café y similares.
● Estará abierto un bar que hay justo a la salida de la hospedería. De momento, desconocemos el horario. 

SOBRE LAS DISTINTAS ACTIVIDADES
La marmita del druida (después del saludo inicial) será un divertimento de lectura poética rápida de un poema a ser posible muy corto para irnos conociendo entre todos. Coordina Enrique Gracia Trinidad.

1º Recital Poético: los participantes que quieran leerán un poema propio. Alternativamente, los participantes que quieran podrán intervenir, en vez de con un poema, con una breve canción propia (letra y música del poeta participante) de no más de tres minutos de duración. Coordina Stella Manaut

1º Concierto: Música en la Poesía: Los cantantes Rafa Mora y Moncho Otero interpretarán canciones con letras de poetas consagrados, poemas musicados por ellos. Incluirá un debate.

2º Recital Poético: los participantes que quieran leerán un poema propio. Coordina Jaime Alejandre


2º Concierto: Poesía en la Música: los cantautores Luis Felipe Barrio & Matías Avalos interpretarán canciones propias. Incluirá debate

Talleres poéticos en grupos. Se establecerán cuatro grupos o más grupos (aprox. 10 personas).

Destinados a trabajar ideas y técnicas poéticas en proximidad.
Los que quieran, podrán participar apuntándose a uno u otro grupo. En ellos se leerán poemas y se comentarán entre todos. Es necesario que los que vayan a participar lleven un poema con unas 10 fotocopias del mismo para que cada asistente lo tenga delante y pueda valorarlo y comentarlo mejor.
Coordinarán estas lecturas con debate grupal:
— Terraza del campanario: coordina Enrique Gracia Trinidad (voz)
— Bajo la higuera: coordina Carmen Fabre (microrrelatos)   
— Patio trasero: coordina Ana Montojo (poesía)           
— Salón grande: coordina David Foronda (caligrafia y poesía)
— Sala alternativa: coordina Jesús Urceloy (el soneto contemporáneo)
— Otros por determinar

Recital "Homenaje a los maestros". Recital con lectura de poemas de poetas fallecidos recientemente y, en su caso, alguna lectura de algún poeta fallecido de sobrenombre que coincida algún aniversario concreto en 2020…
Coordina: Rafael Soler. Participarán cuantos asistentes deseen con textos de los poetas homenajeados o propios dedicados a ellos)
Recordamos los centenarios, bicentenarios o sesquicentenarios de Mario Benedetti, Carolina Coronado, Paul Celan, Bécquer, Gabriel y Galán, Bukowsky,
Españoles fallecidos hace poco: Pilar Paz Pasamar, Carmen Jodra Davó, Manuel Ríos Ruiz, Francisca Aguirre, Hilario Martínez Nebreda…

Fallo del premio a la mejor letra de canción: Los participantes que quieran tendrán desde el inicio del encuentro el viernes, hasta el sábado a la hora de la comida para escribir una canción (solo letra, sin música). Las canciones se expondrán al público, en el tablón de anuncios, durante el sábado por la tarde y el domingo hasta las 11 en que se hará una votación anónima. El ganador y los dos finalistas leerán sus canciones.

3º Recital poético: los participantes que quieran leerán un poema propio. Coordina Ana Galán

(En total, los asistentes tendrán hasta 5 ocasiones para dar a conocer textos suyos (3 recitales, Homenaje a maestros, La marmita del druida...) además de estar en los talleres, debates y concurso de letras.


QUÉ LLEVAR AL ENCUENTRO (Poetas hospedados y externos)
● Se recomienda a todos los participantes que lleven libros, plaquetas, textos o lo que estimen conveniente para intercambiar con los asistentes, regalar, vender o lo que se quiera.
● Cada participante poeta que lo desee, podrá llevar poemas para leer en los recitales y en las lecturas. Más vale llevar de más por si hicieran falta. Conviene que sean textos no muy largos para no restar tiempo a los demás.
● Los textos que se traigan para compartir en los "talleres exprés" deberán llevarse al menos con diez fotocopias, para que puedan ser analizados por los asistentes de cada grupo. (Quien no desee que sus poemas queden en manos ajenas, podrá recuperarlos tras el análisis)
● ¿Hace falta que os digamos que llevar material para escribir es siempre conveniente?
●  Ver temas de aseo personal y comidas en apartados de arriba (Habitaciones, estancias, comidas y otros)


ACOMPAÑANTES
●  Los acompañantes, no poetas, podrán asistir a las sesiones que quieran e intervenir libremente en los debates. El lugar tiene interesantes opciones de paseo por el campo. Hay salas donde aislarse. La costa de Sagunto está a 15 minutos en coche.

Vídeos encuentros anteriores  https://www.youtube.com/watch?v=gw0t_Rwv6SM
Página de facebook de encuentros anteriores https://www.facebook.com/groups/283168102016726/?fref=ts
Blog del Encuentro http://poetasyrealidad.blogspot.com.es/



LOCALIZACIÓN DEL MONASTERIO DE SANTO ESPÍRITU, GILET, VALENCIA

https://www.google.es/maps/place/Monasterio+de+Santo+Esp%C3%ADritu/@39.6707806,-0.3356524,15z/data=!4m2!3m1!1s0xd606a6904964263:0x88821efccc4c6dbf


CÓMO LLEGAR DESDE MADRID

https://www.google.es/maps/dir/Madrid/Monasterio+de+Santo+Esp%C3%ADritu,+Monasterio+de+Santo+Esp%C3%ADritu+del+Monte,+46149+Gilet,+Valencia/@39.9249677,-2.5838603,9z/data=!3m1!4b1!4m13!4m12!1m5!1m1!1s0xd422997800a3c81:0xc436dec1618c2269!2m2!1d-3.7037902!2d40.4167754!1m5!1m1!1s0xd606a6904964263:0x88821efccc4c6dbf!2m2!1d-0.3492188!2d39.6681777



CÓMO LLEGAR DESDE VALENCIA Y/O SAGUNTO

https://www.google.es/maps/dir/Valencia/Monasterio+de+Santo+Esp%C3%ADritu,+Monasterio+de+Santo+Esp%C3%ADritu+del+Monte,+46149+Gilet,+Valencia/@39.5737105,-0.4483891,12z/data=!3m1!4b1!4m13!4m12!1m5!1m1!1s0xd604f4cf0efb06f:0xb4a351011f7f1d39!2m2!1d-0.3762881!2d39.4699075!1m5!1m1!1s0xd606a6904964263:0x88821efccc4c6dbf!2m2!1d-0.3492188!2d39.6681777



Un cordial abrazo a todos

Stella Manaut,
Jaime Alejandre
Rafael Soler
Enrique Gracia Trinidad
(Organizadores)

22 diciembre 2019

Películas clones, no de clones

Aburrido de ver la misma película cada nueve por diez. Esos guiones clónicos en los que en el minuto uno ya sabemos no solo el desenlace de final feliz que nos aguarda sino las tres o cuatro peripecias fundamentales del desarrollo de la historia que ya nos han contado en mil trescientas ocasiones.
No se trata de buscar una originalidad falsa o impostada, no, pero peor es sin duda esta cultura de clones que nos tiene el cerebro y el corazón formateados.
Ya lo dijo Oscar Wilde: "En todas las épocas se ha malcriado al público. Continuamente le pide al arte que sea popular, que complazca su deseo de buen gusto, que adule su absurda vanidad, que le cuente lo que ya le han contado, que le muestre lo que ya debería estar cansado de ver, que le divierta cuando, después de comer en exceso, siente pesadez, y que distraiga sus pensamientos cuando le preocupa su propia estupidez. El arte no debería buscar nunca la popularidad; es el público el que debería intentar volverse artístico".
Así que hoy recomiendo una gran-pequeña película llena de emoción, de entendimiento de la existencia, de amor, y tan alejada de tópicos repetidos hasta la saciedad que demuestra que no todo está perdido: "Este niño necesita aire fresco", en Filmin apenas por 3,95 euros... A disfrutarla...

23 noviembre 2019

Sin piedad, sin compasión













Una vez más Julio Castelló me zarandea; sin piedad, sin compasión; ya empieza a ser insultante. Muchos son los que escriben, los que escribimos poesía, pero poetas en el tuétano agraz de la existencia hoy no los encuentro salvo en la piel, la geografía de ese POETA con todas sus mayúsculas que es Julio Castelló.
Nos regala ahora su "palabras menores" Detorres Editores. Libro a once años de distancia culmina su antiguo "La letra pequeña", Ediciones del Flexo Rojo, 2008.
El verdadero amor, decía Rafael Perez Estrada, no pone una venda en en los ojos sino una nube en el corazón. Los verdaderos poetas te llenan el alma de vértigo sobrecogido silencio. Yo callo.

20 octubre 2019

Contra los talleres o haciendo amiguitos


“… Es imposible enseñar la esencia del arte. Todo lo que el saber universal puede proporcionar acerca de sus técnicas dará como resultado, en el mejor de los casos, una imitación o una réplica del arte anterior. Lo insustituible en cualquier pieza de arte no es nunca, en última instancia, la técnica ni el oficio sino la personalidad del artista, la expresión de su sensibilidad, que es única e irreemplazable. Los grandes avances de la técnica se han ido produciendo para cubrir esta necesidad. Y las técnicas en sí mismas son siempre reducibles a ciencia, es decir, se pueden enseñar y aprender. Después de que Joyce escribiera, de que Picasso pintara y de que Webern compusiera, ya solo se requiere una mínima destreza, además de paciencia y práctica, para copiar sus técnicas. Sin embargo, todos sabemos por qué estas técnicas que producen copias, incluso las que se han hecho con tanto esfuerzo, por ejemplo en la pintura, como para despistar a los expertos de museos y salas de subastas, no tienen ningún valor al lado de la obra del artista original. No es suyo, no es arte, sino simple imitación… Es necesario contar con una disposición artística, creativa o puramente personal que vaya más allá del imperio de la enseñanza… Un manual sobre sexo jamás será un ars amoris; tal vez podamos hablar de un compendio de técnicas d acoplamiento, pero nunca del arte de amar…”.
Palabras de John Fowles, en su ensayo “El árbol” (Ed. Impedimenta), que reivindico ante la proliferación de talleres literarios.
Talleres en los que no creo en absoluto si son de esos en los que uno muy sabio y muy magíster enseña a escribir (y a leer, de paso) a los que poco o nada saben. Es un decir lo de sabio y magíster pues muchas veces el profesorado de estos talleres apesta a mediocridad y funcionarial visión de la literatura.
Talleres que me temo solo proliferan cual setas hoy por una doble motivación, en ambos casos espuria. Por una parte la de aquellos que pretenden vivir de dar clases, crean o no crean en la bondad que pueda residir finalmente en las doctrinas impartidas.
La otra motivación es la de los alumnos, claro, los que pretenden asaltar el cielo de la notoriedad sea como sea, versificando penosos poemas si ahora es la moda, arreándose a bofetadas en negras novelas cuando triunfan éstas, y siempre dale que te pego a la novela histórica bestselerizada, que esa siempre está en boga, con su capítulo del cementerio, su cuadro que contiene un enigma y un embarazo sorprendente justo pasada la primera mitad del centón.
En fin, en mi proverbial empeño por hacer amiguitos, solo se me ocurre una bondad en los talleres (y conste que también yo un día tuve la tentación, Deo gratias insatisfecha, de plantearme montar un taller. Aunque limitado a tres alumnos como máximo, o sea que no era para vivir de ello, pero era imperdonable debilidad). Digo, apenas salvaría los talleres que sirvieran para que alguno de los excesivos arribistas aburridos, o jubilatas a la busca del júbilo perdido, o divorciados que se procuran oportunidades de hallar pareja y lo mismo se apuntan a un coro que a un club de senderismo que, eso, a un taller literario… una vez apuntados a éste, en dos sesiones dejaran definitiva y ad aeternum de escribir tras descubrir, gracias a su buen profesor, que lo que ellos o ellas, pupilos, alumnas iban a escribir ya está escrito diez veces siglos atrás y mejor.
Pero si el taller es para que las huestes de menesterosos de reconocimiento público se crean que son genios, nanay de la China… Porque con talento literario se nace, como con mano para pergeñar el boceto de un rostro o con oído para diferenciar un sostenido de un bemol. Ese talento nato, luego se desarrolla, generalmente en la adolescencia, se perfecciona con fracasos y recomendaciones y sin parar de leer. Y si ello no sucede, se diluye en la nada de la grisura de los tiempos inanes. Pero el talento no se genera de la nada porque te den tres meses de clase. El escritor, el artista, como el dinosaurio de Monterroso ya estaba allí, no lo creó del magma, de una sopa galáctica, big-bang mediante, ni siquiera un demiurgo de la altura de Enrique Gracia Trinidad. Éste, con su muy docto saber, sus muchos milenios de lecturas a las espaldas, el ojo y el cerebelo, solo podrá, si acaso, pulir a “algunoas” talleristas, pero sacar de donde no hubo… no. Ni él podría.
Bueno, valga que, puestos a salvar categorías concretas de talleres, también se me ocurre, por motivo alternativo, amparar los talleres a los que te apuntas solo por conocer a un autor… Eso me parece lícito siempre que uno no aspire a que con tales enseñanzas pueda imitarlo… Baste que el conocimiento personal del maestro te aporte un añadido al ámbito de tu capacidad de comprensión y emoción de la obra del autor admirado a cuya masterclass asistes… Eso es todo. ¡Qué no habría dado por escuchar a Romain Gary, a Camus, hablar de sus propias ficciones! ¡Inolvidable disfrute el de los tres días que yo mismo pasé con Rafael Pérez Estrada desvelando su incomparable obra!
Y puestos, por último, a rescatar de la hoguera el negocio de los talleres (eso son y no otra cosa), estaría dispuesto a aceptar los tipo reunión de pares para compartir talento. Claro que entonces no estamos ante un taller, sino en una pura tertulia, algo muy razonable, aunque a menudo éstas sean, a fin de cuentas, pura ceremonia de la vanidad.
En fin, cualquier otro motivo tallerístico me parece emético.
Termino. Permítaseme, perdón por la excesiva longitud del cometario, un último apunte relacionado tangencialmente con el talento innato y la creación imitada, aprendida, que no es creación sino recreación, clonación.
Hace veinticinco años, en el instituto Cervantes de Viena asistí a un diálogo entre dos novelistas españoles record de ventas ambos. Uno de ellos, ese que escribe ahora del Cid. El otro, hijo de un renombrado filósofo que acostumbraba a usar para sus títulos infalibles versos de Shakespeare.
Este último le preguntó al primero cómo escribía sus folletines pseudohistóricos, bueno él dijo, “¿cómo escribes tus novelas?”. El otro le soltó que se pasaba un año o más documentándose, tomando notas, haciendo esquemas temporales y de situaciones, definiendo personalidades y vicisitudes. Y cuando ya tenía todo, todo claro y sabía exactamente cuanto iba a suceder, sin duda alguna, escribía la novela siguiendo el itinerario trazado en sus cuadernos sin saltarse una coma. El shakesperiano novelista añadió entonces: “o sea, ¿preparas todo, apuntas cada mínimo detalle, decides paso a paso cuantas cosas van a suceder, hasta el momento en que ya sabes religiosamente y sin posible improvisación tu historia?”. “Sí”, respondió el académico decimonónico. Encantado, ufano, pavoneado. Pero quedose mudo cuando el otro le espetó, “pero ¿si ya los sabes todo en tu mente y en tus notas, entonces para qué escribes la novela?”.
Eso creo yo, que si el propio autor no se sorprende según va escribiendo su historia, si alguno de los personajes no crece por su cuenta, si las situaciones no te llevan a donde ni imaginabas llegar, entonces ¿para qué escribir la historia? Fowles lo remata así: “Solo los novelistas que escriben mecánicamente, como si fabricaran salami, son los que le dan una inmensa importancia a la investigación y los que se dedican a almacenar sus datos”.
Los otros viven afuera de la aséptica alquitara, infectados por el delicioso virus de la autenticidad.