Queridos amigos, os invito a transitar juntos mi blog.

Ven, vagamente,
ven, levemente,
ven solo, solemne, con las manos caídas
a tu lado, ven
y trae los montes lejanos junto a los árboles próximos,
funde en un campo tuyo todos los campos que veo,
haz de la montaña un bloque sólo de tu cuerpo...

(Fernando Pessoa)

13 septiembre 2016

Corrupción Endemia


Corrupción Endemia, parece el nombre y apellido del personaje de una novela de realismo mágico, pero lo es de realismo a secas. España ya es un delirante país que no cesa de sorprendernos, renovando en nuestros contritos espíritus la capacidad de asombro. Algo, bien mirado, muy de agradecer.
Ya hace días por fin se ha hecho pública la maloliente noticia de los desmanes plagiarios de un tipo llamado Darío Frías que se ha dedicado a ganar sustanciosos premios de poesía con poemas de otros.

http://www.elcomercio.es/culturas/libros/201608/03/poeta-versos-ajenos-20160803002122-v.html
http://www.diariosur.es/culturas/201608/03/poeta-versos-ajenos-20160803003614-v.html

El pobre es, además de tan repugnante, tan lerdo como para haber reconocido de facto su plagio devolviendo la dotación del premio Blas de Otero.

http://majadahondamagazin.es/poeta-dario-frias-renuncia-al-premio-blas-otero-majadahonda-devuelve-los-6-000-euros-43191

Le ha faltado serenidad al ladronzuelo éste de guante color detrito. Si no hubiera devuelto la pasta yo creo que se habría ido más fácilmente de rositas (rosita de juego floral poético claro). En España que un tribunal falle que ha habido plagio es más difícil que encontrar vida inteligente en la cospedal sesera.
Pero así es, este tipo inmundo (que la cara es el espejo del alma no es capricho mío, es sabiduría popular. Y a la luz de la jeta de este plagiario se debía haber sabido antes la ausencia total de talento de su alma), este tipo inmundo, digo, no sólo ha pretendido robar el talento de otros poetas como Carlos Aganzo o Jorge de Arco, también ha estafado a instituciones públicas y ha afanado a quien fue finalista (y no hablo de oídas) la posibilidad de unir el nombre de Blas de Otero al propio.

Pero en esto de la corrupción no me quedo sólo en la corrupción económica, el robo impuro y duro. También quiero tener una breve reflexión sobre la corrupción intelectual. Si este tipo, malversando literalmente versos a mansalva consigue ganar tres premios seguidos en año y medio, ¿no será indicador de que hay un “patrón” de poesía ganadera (de ganar y de ganado, bovino, por ejemplo)?, ¿no será que impera una horma estética y temática dominante?, ¿no será que existe un canon biempensante demasiado establecido y acuñado entre los jurados de poesía que acaban casi siempre premiando lo previsible? Claro, aquí, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa,  me duelo “por mí y por todos mis compañeros” (Julio Castelló, Rafael Borge…) teniendo en cuenta nuestro currículum de finalistas y accesiteros que casi nunca sacan el primer premio por mor, me temo, de la heterodoxia, ese demonio del que los españoles llevan huyendo desde Averroes…