Queridos amigos, os invito a transitar juntos mi blog.

Ven, vagamente,
ven, levemente,
ven solo, solemne, con las manos caídas
a tu lado, ven
y trae los montes lejanos junto a los árboles próximos,
funde en un campo tuyo todos los campos que veo,
haz de la montaña un bloque sólo de tu cuerpo...

(Fernando Pessoa)

29 marzo 2014

Aviso de navegantes

Nos encontramos ante “inéditas” (perdón por el aparente juego de palabras) facilidades que hoy “concurren” para que casi cualquier hijo de vecino publique su libro. Hace veinte años conseguir sacar una obra era titánica misión galardonada al 99% por el rechazo editorial.

Pero el drástico abaratamiento de los costes de la edición digital (en papel) ha supuesto que algunas editoriales puedan apostar por libros minoritarios sin poner en peligro la “cuenta de resultados”; o que algunos autores puedan permitirse el lícito lujo de financiar ellos la edición.

Por eso quiero aquí mandar mi aviso a navegantes para que no se les estafe. Una cosa es ser editado, bien sea gratuitamente (con sus correspondientes derechos de autor entre el 8 y el 10 % de precio en tapa), bien sea pagando parte o toda la edición; otra cosa es la autoedición o edición “de autor”;  y otra cuarta cosa es ser engañado por “edicilio” (definamos así el delito de estafa de edición).

Expresemos, pues, la diferencia entre estas cuatro categorías.

Edición a cargo del editor: éste adelanta el dinero preciso para la elaboración del libro en papel y se responsabiliza de la distribución del libro. Al año siguiente (por lo general) liquida derechos al autor respecto de lo efectivamente vendido en el año según el porcentaje convenido. Este pago se hace generalmente en dinero con su correspondiente fiscalidad. También, en parte o en su totalidad –dependiendo del montante-, algunos autores optan por adquirir algunos libros propios, con descuento de autor y cargo a esos derechos de autor.

Edición pagada en parte o totalmente por el autor: sigue habiendo un contrato con un editor y unas responsabilidades de éste que deben incluir indefectiblemente la distribución del libro (en mayor o menor alcance geográfico en función de la distribuidora con la que trabaje el editor). Operando igual respecto a derechos de autor. Digamos que aquí el autor se convierte en una especie de socio por proyecto concreto con el editor al que “ayuda” con la necesaria liquidez inicial que es el caballo de troya de las pequeñas editoriales.

Autoedición o edición de autor: es cuando un autor contrata y financia íntegramente la confección de su libro con una imprenta, directamente o a través de una editorial. El editor no adquiere responsabilidad de distribución de la obra. Simplemente la imprime a poco más del precio de coste y como contraprestación al pago del autor le da la edición íntegra a éste, que la reparte como buenamente pueda y quiera. Es el mismo mecanismo que cuando uno encarga en una pastelería los roscones de navidad: los paga y se los lleva.

Estas son las normas que todos debemos saber, lectores, escritores y editores, sin que la calidad de la obra se vea en modo alguno afectada por la modalidad de elaboración física del libro. Incontables ejemplos hay de autoediciones o autofinanciación de ediciones de obras maestras (Joyce, Zweig, Rilke…); del mismo modo que hay innumerabñes ejemplos de obras editadas por grandísimos emporios editoriales a todo bombo y platillo que causarían el sonrojo de un piel roja.

Pero como digo, queda aún una cuarta categoría, que separo de las anteriores, legales y honorables, porque ésta es simple y llanamente latrocino llevado a cabo por algunos editorilios desaprensivos en general en dos diferentes modalidades. Ambas basadas en que el autor cree que está conveniando con el editor unas condiciones (así aparecen incluso en el contrato) pero en realidad no es así.

La primera modalidad es la de pago por adelantado: el editorilio va y le cobra una desmedida cantidad al pobre autor, que va mucho más allá del mero coste de producción, que el autor acepta porque cree que incluye la contrapartida de la distribución con la complejidad logística y de contratos preexistentes entre el editor y la empresa de distribución y los libreros, etcétera. Hecho por el que el coste de la edición va más allá del de la mera impresión y cosido y traslado al domicilio. Pero ciertos editorilios simplemente editan la obra y no incurren en los gastos y gestiones de su distribución sino que la dejan apilada en un almacén. Esto que parecería un negocio ruinoso no lo es pues el autor ha pagado más de lo que está recibiendo a cambio. Pues sólo recibe la obra, que no es distribuida.

La otra modalidad de edicilio es la de pago a posteriori. El autor firma su contrato y se cree que el editor gastará su parte de dinero y de energías y esfuerzos en colocar la obra en una distribuidora… pero de eso nada. A los dos años, por ejemplo, el estafador libresco se pone en contacto con el autor para decirle que le eche una mano, que como no es conocido (el autor) y ha vendido tan pocos libros, le propone adquirirlos a un precio, valga otro “por ejemplo”, de dos euros. Pero es entonces cuando el autor descubre que el editorilio le intenta vender 435 libros inmaculados, en sus cajitas, de los 500 de la edición. El autor entonces dice, caramba, si en la presentación a mis amigos y familiares les vendí yo creo que 65 libros… va a ser que el resto de la edición ha estado durmiendo en los almacenes de mi editor el sueño de los ajusticiados… Y tanto… Total que si paga lo que le pide el editorilio dos años después se lleva la “ganga” de su propia edición que jamás salió de la editorial y nadie pudo adquirir, ni reseñar o quemar en pública plaza. Pero para ese viaje tales alforjas son una estafa diferida y más dolorosa. Mejor (y más barato, sobre todo más barato) es desde el principio optar por la modalidad de autoedición integral en que pagas por la elaboración de los ejemplares del libro que creas que vas repartir o vender tú directamente entre tus amigos y santas pascuas.

Así que lo dicho, estad, navegantes escritores, atentos a los sirénicos cantos de los estafadores de la edición digital en papel.

Perdón por la excesiva longitud de esta entrada. El tema, para desprevenidos autores, lo merece ante la profusión de ofertas de edición que rulan, pues recordad que ya lo dijeron los dramaturgos Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández: “Los extremeños se tocan”. Zeus esté con vosotros.
 

18 marzo 2014

El arte en el esfuerzo



A raíz de ver cuatro piezas de videoarte de Bill Viola [“En diálogo”: The Quintet of the Silent (2000), Dolorosa (2000), Silent Mountain (2001) y Surrender (2001)] en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (está sólo hasta el 30 de marzo, no os la perdáis, http://www.realacademiabellasartessanfernando.com/es/actividades/exposiciones/bill-viola-en-dialogo) especulaba conmigo mismo una vez más sobre la contraposición entre el arte como disfrute simple y llano y el arte como acicate de la reflexión íntima y personal. El arte en el que el espectador es eso, mero receptor, y el arte en el que la persona completa la obra del creador con su propio esfuerzo de entendimiento.

De ello habla en más extensa medida Alessandro Baricco en su ensayo “Los bárbaros” (Ed. Anagrama) en el que describe la tendencia actual del arte como dominado por la espectacularidad y la superficialidad donde se huye de la profundidad para saltar de una a otra sensación “navegando”. Es ese uno de los verbos principales de la civilización de Internet; contrapuesta a la visión del lector, el escuchador, el espectador que ante un libro, una sinfonía, un cuadro, por ejemplo, tienen que aportar un esfuerzo no desdeñable para desentrañar todo el mensaje de esas obras. No porque las obras en sí sean arcanas, oscuras o confusas, ni siquiera elitistas, y deban ser interpretadas unívocamente, sino porque el hombre contemporáneo para alcanzar la plenitud debería interpretar esas obras desde sus propios conocimientos. No se trata de recibir el estímulo como un pelele sin voluntad sino de implicarse en la obra de arte para obtener de ella cada cual más de lo que el conjunto de hombres podría obtener de manera maquinal.

Los cuatro videos de Bill Viola precisan de esa concentración, ese esfuerzo del espectador y a cambio recompensan con una hondura de conocimiento y sentimiento inimaginables. Tienen una duración de unos diez minutos cada uno y son escenas grabadas a cámara muuuuyyyy lenta. El arquetípico visitante de museo, ese que invierte más segundos leyendo la cartela que mirando la propia obra, si pretende echar un vistazo rápido a los vídeos no entenderá nada (y típicamente se irá diciendo que el arte contemporáneo son mamarrachadas), aunque pudiera incluso, tal vez, emocionarse “algo”.

El video-díptico “Dolorosa” junto a una talla de una clásica del XVII de una Dolorosa, es imposible que no impresione aunque se detenga uno ante él unos pocos segundos. Pero si uno se olvida de las prisas, a menudo inexistentes, y se deja llevar por la oleada de emoción y se da cuenta, por ejemplo, de que una lágrima discurre por el rostro del hombre y de repente cae sobre su camisa dejando una diminuta casi inapreciable mancha que es más que de agua de la sangre del sufrimiento humano de siglos, entonces ese espectador descubre la profundidad del mensaje de Bill Viola. El mensaje que ya no es ni puede ser el del creador, sino el del espectador.

Del mismo modo con “Surrender” cuando tras observar la imagen especular de un hombre y una mujer doblándose el uno sobre el otro descubrimos que lo que veíamos no era la imagen real sino el reflejo sobre un agua en el que al entrar las figuras provocan una distorsión de ondas donde comprendemos la interacción del dolor, la soledad y la fragilidad humanas.

Quienes desdeñan el esfuerzo y sacralizan el “todo incluido” se pierden las mejores cosas del arte, las cosas que no están “solo” en la misma obra sino en el propio ser que las admira y disfruta. Algo muy similar, por ejemplo, a lo que ocurre con los viajes. Como recuerda el doctor José Ramón Trujillo, viaje, en inglés, “travel”, procede del francés “travail”, trabajo. Un viajero debe esforzarse; una mera cabeza de ganado en un grupo organizado sólo sabe dejarse llevar. “… El acceso al sentido profundo de las cosas presuponía esfuerzo: tiempo, erudición, paciencia, aplicación, voluntad”, Baricco.

Disfrutar está bien, pero comprender nos proporciona algo más duradero, algo más sólido para el trascurso inevitable de la existencia. Y comprender supone concentración, esfuerzo. La espectacularidad convertida en el valor supremo (como sigue diciendo Baricco), más aún, convertida en el valor único debido a la dictadura del mercado capitalista de masas, conduce a la banalización, olvidados ya aquellos tiempos en que “no (se) elegía la calidad en vez del mercado; encontrába(mos) la calidad en el mercado… (hoy tenemos) el éxtasis comercial, la simplificación, la superficialidad, la velocidad, la medianía, el pacífico acomodo a la ideología del imperio americano…” (Baricco).

Colofón: el esfuerzo en el arte y para disfrutar el arte es un ejercicio que contradice todas las leyes de la termodinámica pues produce finalmente mucha más energía en el interior del hombre que la que éste haya tenido que invertir para gozar de la propia obra de arte…

13 marzo 2014

HER y Nerval

HER, película indispensable que para mí culmina la particular Tríada de la Soledad en ciencia-ficción: Blade Runner, el hombre ante la angustia de la mortalidad; El show de Truman, el hombre ante el enigma de la propia identidad; HER, el hombre ante el vértigo de las relaciones humanas, del amor y el desamor; el hombre ante el desconcierto del duelo.

Y ahora tras esta recomendación, otra parte de mí va y encuentra una relación intensa, aunque arcana, entre esa película y el momento que vivo y me vive, y por eso os regala este soneto de Gérard de Nerval de cuya traducción sólo yo soy culpable convicto y confeso. A nadie más se culpe...

 
Épitaphe
 
Il a vécu tantôt gai comme un sansonnet,
Tour à tour amoureux insoucieux et tendre,
Tantôt sombre et rêveur comme un triste Clitandre.
Un jour il entendit qu'à sa porte on sonnait.

C'était la Mort ! Alors il la pria d'attendre
Qu'il eût posé le point à son dernier sonnet ;
Et puis sans s'émouvoir, il s'en alla s'étendre
Au fond du coffre froid où son corps frissonnait.

Il était paresseux, à ce que dit l'histoire,
Il laissait trop sécher l'encre dans l'écritoire.
Il voulait tout savoir mais il n'a rien connu.

Et quand vint le moment où, las de cette vie,
Un soir d'hiver, enfin l'âme lui fut ravie,
Il s'en alla disant : " Pourquoi suis-je venu ? ".


Epitafio

Vivió, alegre a veces, como el estornino,
acá amoroso y tierno, allá descuidado,
a veces sombrío y soñador como un triste Clitandro,
un día escuchó en su puerta alguien llamando.

¡Era la Muerte! Entonces reclamó que le esperase
a que pusiera el final punto a su postrer soneto;
después, sin conmoverse fue a acostarse
al fondo del frío ataúd donde se estremeció su cuerpo.

Fue un holgazán, la historia nos contó,
que la tinta en la escribanía se secara, asaz dejó.
Saberlo todo quiso, pero nada conoció.

Y llegado ya el momento en que, cansado de vivir,
una noche invernal, su alma reposó feliz,
se alejó él diciendo: "¿para qué tuve que venir?".

11 marzo 2014

Inédito en español de Mary Shelley en Ed. Periscopio-Evohé

Queridos amigos: presentamos el quinto volumen de la Colección El Periscopio (Ed. Evohé):

HISTORIA DE UN VIAJE DE SEIS SEMANAS de Mary Shelley.

Se trata de la primera traducción al castellano de la obra, y ha estado a cargo de Arturo Gonzalo Aizpiri, autor también del prólogo de nuestra edición.
La obra, publicada en 1817, recoge la crónica de los viajes que la escritora hizo por Europa en 1814 y 1816 junto a su esposo, el poeta Percy B. Shelley, y su hermanastra Claire. Una Europa estremecida por el impacto de las guerras napoleónicas.
Gran parte del segundo de los viajes transcurrió en compañía de Lord Byron en las proximidades de Ginebra, y en él Mary Shelley escribió uno de los libros más célebres de la historia de la literatura mundial, "Frankenstein o el moderno Prometeo" (1818).
La edición incluye el poema "Mont Blanc" de Percy B. Shelley.



La presentación será el lunes 17 de marzo a las 19:30 horas en el Café Comercial de Madrid (Glorieta de Bilbao) y además de con la participación de Arturo Gonzalo Aizpiri (traductor, prologuista y editor) contaremos con la intervención del doctor José Ramón Trujillo (profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, escritor y editor).
Os esperamos.

23 febrero 2014

Marmotarroja en Hislibris Tabernae


Entrañable, cálida inauguración de la Exposición Individual de Marmotarroja en Hislibris Tabernae el viernes pasado. En estos tiempos de penurias, recortes y engañosas austeridades, nada expresa mejor el éxito de Marta Muñoz conquistando las voluntades de los allí congregados que el hecho de saber que en esa tarde y la mañana siguiente vendió todos los óleos expuestos y todos menos dos de los dibujos… así que todavía tenéis oportunidad de disfrutarla y hasta de llevaros a vuestra casa un pedazo de belleza inmarcesible. La exposición seguirá en Hislibris Tabernae, en la Calle Tumaco 22, unos días. Y los que queráis seguirla podéis contactar a Marta en su blog: http://marmotarroja.blogspot.com.es/

Ya sabíamos, los que conocíamos a Marta, de su genialidad artística ad litere; pero ahora el espectro de “connaisseurs” se ha ampliado y es magnífico que así sea y que reciba nuestro aplauso… aunque a una artista auténtica y genuina como Marta, que jamás ha cejado en su resistencia intelectual, no le haga falta… 

“Si un hombre es un genio a quien su época no quiere reconocer como tal, deberá persistir en su camino, a pesar de la indiferencia. Si, por otra parte, es una persona sin talento, henchida de vanidad, hará bien en desistir. Si se pertenece a una categoría la persistencia es heroica; si a la otra, ridícula…

Si sospechamos que somos genios, aunque otros crean lo contrario, hay una prueba infalible. Preguntarnos: ¿producimos porque sentimos la necesidad imperiosa de expresar ideas y sentimientos o actuamos solamente buscando los aplausos? En el artista genuino, aunque existe habitualmente un ferviente deseo de aplauso, es de índole secundaria, en el sentido de que, aunque el artista aspira a producir un trabajo que sea aplaudido, no alterará su estilo aun en el caso de que el aplauso no se produzca. En cambio, el que busca el aplauso con motivo primario carece de fuerza interior que le impulse en una determinada forma de expresión, y puede, por lo tanto, dedicarse a un trabajo totalmente distinto. En el caso de no ser aplaudido por su arte, haría bien en renunciar a él…”.

(Bertrand Russell, “La conquista de la felicidad”)
 
Deo gratias, Marta, artista de genio y talento con una visión propia del mundo que regalarnos, nunca claudicó en su heroísmo y así hoy podemos disfrutar de su obra de emoción en indomeñable crecimiento…

17 febrero 2014

Pintuesía, poentura, dibuemas y poedujos

Queridos amigos, este viernes, día 21 de febrero, a las 1945 en Hislibris Tabernae (Calle Tumaco 22, Madrid) Marmotarroja (Marta Muñoz Cuesta, pintora y fotógrafa) y yo (Jaime Alejandre y Heterónimos) maridamos las espectaculares pinturas y dibujos creados por ella para la publicación del viejo libro de poemas que escribí entre 1979 y 1981 pero que sólo ahora ha visto la luz de mano de ese prodigio de la salvífica insensatez editorial que es Juanjo Martín Ramos en la colección “El levitador” de Polibea.
La inauguración de la exposición de los cuadros de Marmotarroja irá acompañada por una lectura de los poemas del libro.
No os perdáis la oportunidad de asistir a esta primera exposición individual de Marmotarroja. Ver la vida a través de los ojos de una artista como ella transforma todas nuestras limitadas percepciones. En el sentido que dijo James Rosenquit: “El arte es agrandar los límites para ver lo que nadie vio antes”.
Y respecto a los poemas míos que harán de corifeo a los cuadros de Marmotarroja, os pido que os arriesguéis y aceptéis el peaje de que vayan unidos a sus verdaderas obras de arte en la esperanza de que tal vez se haga buena algo de la frase de Mayakovsky: “Arriesgarse es perder un poco, no arriesgarse es perderlo todo”.


Os esperamos.

http://arturogonzaloaizpiri.blogspot.com.es/2014/02/en-torno-vertigo-cotidiano-jaime.html

http://www.marmotarroja.blogspot.com.es/2014/02/en-torno-vertigo-cotidiano.html




                ¿Empequeñecido ante la impudorosa foto de los anillos de Saturno?
Júrame entonces que no has visto a un viejo hurgando en papeleras
de la resplandeciente ciudad en la que habitas,
la asepsia de las cosas que le suceden siempre a otro,
la profundidad de la patera que ya no arruina
con sus ahogadas parturientas la siesta familiar del bronceado.

Pero si vuelves a buscar la dignidad, tú ven. Después de todo
ni siquiera yo soy tan difícil de encontrar,
aunque todo el mundo tiene su particular manera de ser culpable.
Y yo te resarciré del mejor modo que pueda por tu amor,
por la obstinada forma en que callas como exilio…

(Fragmento de “Vértigo Cotidiano”)

04 febrero 2014

Tardes de Prometeo

Queridos amigos:
Juan Ruiz de Torres, alma páter de la Asociación Prometeo de Poesía, ha tenido la insensata amabilidad de invitarme a leer este viernes, y yo la indelicadeza de invitaros a venir... abrazos, jaime


Tardes de Prometeo
Espacio literario de la Asociación Prometeo de Poesía, desde 1980
Año XXXV - Sesión nº 1780 - Curso 2013-2014
Ciclo "Nuestros escritores" (2013-2014)
1. Jaime Alejandre
2. Juan Calderón Matador
Al final del acto, los escritorres invitados recibirán el diploma del Ciclo.
Coordina: Juan Ruiz de Torres
Sala Trovador (San José 3 -semiesq. Huertas-, Madrid)
Viernes 7 de febrero de 2014, a las 1900 (finalización a las 2015)

Jaime Alejandre
Las Huelgas, Burgos, 1963. Una veintena de libros de poesí­a, narrativa, teatro y literatura infantil. Dirige las colecciones Hazversidades poéticas, y codirige las de Intravagantes y El Periscopio. Traducido al árabe y al alemán. Ha trabajado en medio ambiente, discapacidad y foros de paz y desarme.
Juan Calderón Matador
Alburquerque (Badajoz). Galerista, cantautor, pintor, actor, escritor (poesía, narrativa, teatro), promotor cultural. Diez publicaciones de poesí­a y tres de narrativa. Cofundador de Plataforma Cultural "Raí­ces de Papel" y de la revista en internet del mismo nombre. 


DEFINICIONES

La soledad. La soledad es un perro
que aúlla en la madrugada
esperando el regreso de su amo.
Que se ha matado en un coche.

El silencio. El silencio es apretar
el oído contra el pecho
del amigo al que ya
se le ha parado el corazón.

La lentitud. la lentitud es un tren
que ves pasar de largo,
que no se detendrá
jamás en tu estación.

La emoción. La emoción es oler llegar
la lluvia cuando la sed
ya no saciará
más que a un cadáver.

El amor. El amor son las flores
siempre frescas
al pie de aquel semáforo
que tu hija se saltó.

(Del libro "Los guerreros de terracota", 2003)

(Fotografía de Juan Ruiz de Torres de la web Escritores Complutenses)

20 enero 2014

19 de enero de 1979

Hace exactamente treinta y cinco años. Un 19 de enero de 1979. Era viernes, regresé del colegio. Aún me faltaban unos meses para cumplir los dieciséis. Me metí en mi habitación de La Ventilla en Madrid y me eché en la cama a escuchar “Songs of love and hate” de Leonard Cohen en un tocadiscos desastroso que había rescatado de la basura en casa de alguien. Afuera sólo se veía la oscuridad del barrio. En la contraportada del disco ponía: “They locked up a man / who wanted to rule the world. / The fools / they locked up the wrong man”. Aún lo pone.
En aquel momento, hace exactamente treinta y cinco años, cogí un cuaderno, escribí mi primer poema y mi vida entera cambió. Y para siempre. Yo lo intuía ya entonces, pero seguramente no he podido comprenderlo hasta hoy. Ahora que vuelvo a estar solo en otra habitación (a muy pocos metros de aquella casa de mis padres) y sigo escribiendo mientras Sthepen Stills canta ahora “In my life” de los Beatles en un equipo que compré en 1986 con el dinero de un premio literario y aún me acompaña. También compré una edición de 1716 de “Las tres musas últimas castellanas. Segunda cumbre del parnaso español, de don Francisco de Quevedo y Villegas, Caballero de la Orden de Santiago, Señor de Villa de la Torre de Juan Abad” cuyo segundo poema es el soneto “A la brevedad de la vida”: “Cómo de entre mis manos te resbalas, / oh, cómo te deslizas, vida mía…”.
Pues hoy, mi vida está repleta de ilusiones, libros, amigos y amor; también de decepciones, silencio, traición y desamor. Es plenitud. He escrito decenas de libros y publicado casi veinte aunque quienes los han leído seguramente se cuentan con los dedos de la mano de un manco. Pero he podido en algo honrar la labor de quien leyó mis primeros versos y me abrió los ojos a la literatura, mi profesor José María Torrijos. He cambiado de trabajos, fatigas y heterónimos, pero hoy sigo siendo el mismo que era. He recorrido un centenar de países y sin embargo recalo en esta habitación, tan cerca de aquella en la que comencé a escribir, que pareciera que nunca hubiera sido nómada, jamás me hubiera movido de este ventanal de sedentario tras el cual persiste la misma oscuridad casi del mismo barrio. Y yo aún escribo…
Decía Quevedo en el terceto final de su soneto: “…cualquier instante de esta vida humana / es un nuevo argumento que me advierte / cuán frágil es, cuán mísera, y cuán vana”. No eso lo que hoy siento, no, no es eso. Y por ello quiero trascribir aquí, con asumido sonrojo, aquel primer poema que inauguró la autenticidad de mi vida verdadera. Feliz por ser quien soy, con serenidad recordando quien he venido siendo, esperanzadoramente oteando a quien seré. Sigo escribiendo…


CANCIONES DE AMOR Y LLANTO

"Ella estaba allí.
Tan dulce como amarga,
cuando yo llegué.
Quizás estaba media loco,
pero creo que la amaba.
Yo era llama
y ella frío.
El agua era hielo en su mano,
y sólo entonces
comprendí lo que era amar
y odiar a un tiempo.
Mi camisa colgaba de una silla,
al lado de un radiador,
y, sin embargo, estaba helada,
porque un rastrojo helado
le había tocado.
Ella nunca me amó,
ni creo que amase
nunca a nadie.
Yo era llama
y ella frío.
Pero ahora también
me he vuelto duro,
como el agua se hace
hielo en su contacto.
Y quedé llorando amargamente
a la orilla de algún mar
que jamás existió.
Y ella seguía allí,
tan dulce como amarga,
y amargo fue el partir,
y la vida, y el sentir…”


(Madrid, enero, 1979)

28 diciembre 2013

La muerte de los inocentes. Hazversidades Poéticas

http://hazversidadespoeticas.blogspot.com.es/2013/12/la-muerte-de-los-inocentes.html

No sé quién, creo que dijo algo así como: “Bienaventurado aquel que abandona la vida antes de que la vida lo abandone a él”.  También James Joyce en “Los muertos” pone en boca de uno de sus personajes esto: “Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido tristemente por la vida”. Y ya se sabe que los dioses, a aquellos mortales a los que aman más, les otorgan el regalo de la muerte en juventud, sólo para evitarles que el paso de las horas los lleve a traicionarse a sí mismos y a errar de error, no de vagabundear.
En fin, para preservar la juventud de las Hazversidades, también podía haber hecho como Medea con su suegro Esón… o sea, cocerlo… pero me parecía extrema solución.
Mejor resulta decir un hasta pronto y ya está. (Por cierto, aquellos seguidores del blog Hazversidades Poéticas que queráis, podéis migrar al blog www.jaimealejandre.blogspot.com en el que seguiré colgando todo aquello que, teniendo relación con  la poesía, nos blinda a algunos ante las vesanias de la existencia).
En definitiva, las Hazversidades Poéticas, tras treinta  y seis poetas y cuarenta libros; tras cuatro años, todos ellos bisiestos de tan cargados como vinieron de versos, hacen un elegante y callado mutis (perdón por el pleonasmo).
Como el ave de la foto en el lago Awasa en mi último viaje por Etiopía, las Hazversidades se marchan quedas, sin las alharacas de quienes en el reconocimiento ajeno buscan apenas la autoafirmación de sus propias vanidades.
Claro está que nunca hay un solo motivo a la hora de tomar una decisión como esta. No es sólo necesidad de descansar. No es una sola la deslealtad responsable de la extinción de la biodiversidad. No hay un solo egoísmo que sea el culpable de la muerte de algo bello. Es más, aunque en los Idus de marzo el puñal que más dolió a César estaba en las manos de Bruto, lo importante no es que fuera ese el que lo abismó en las tinieblas del no ser, sino que fue el que le permitió dejar una frase imperecedera para la posteridad. Tu quoque…
Travieso incorregible, diría que otra de las virtudes de esta decisión será recomprobar lo que uno ya sabe de antemano a estas bajuras de la vida. Cuántos menesterosos que surcaban elípticas trayectorias de satélite buscando entrar a formar parte de la tripulación Hazversa, a partir de hoy se saldrán por la tangente buscando otras galaxias y se olvidarán de la mucha amistad que de siempre jamás toujours forever and ever me tuvieron para toda la vida y más allá. Amén, Jesús.
Pero más importantes que éstos sois los otros, los auténticos, aquellos que hasta desde Murcia veníais todos los meses a hazversaros. A vosotros sólo puedo deciros una palabra: gracias. Y gracias también a los Hazversos Poetas que compartieron sus líricos desasosiegos y sus versificadas ilusiones con nosotros. Y gracias a Alicia y al Libertad 8 y al Café Comercial que pusieron la materia que convierte los sueños en realidad y dieron la espalda a los bulevares de los sueños rotos.
Dice el dios de los cristianos en el Libro de Job “mi alma está cansada de mi vida”. Desde el punto de vista dramático del asunto no es ese el caso en estas latitudes mías, pero sí que necesito descansar y dedicarme a amigos no Hazversos que me reclaman y a los que tengo un poco dejados de la  mano de Zeus, sumidos en las aguas del olvido del Lete, río del Hades. Amigos (y no tan amigos) como Jaime Reis, Rosario Alejo, Jaime Azcona, Jiménez de Jamuz… a los que ahora quiero prestar algo de atención como a la lluvia. Así que se comprenderá que invoque a Jorge Manrique y confíe en que os deje “harto consuelo” la memoria de las Hazversidades y con serenidad, sabiamente, aceptemos dar “lo no venido por pasado”.
Todo esto no quita que me quede una fosforescencia de melancolía, una indeleble tristeza tanto por aquellos Hazversos que, por el momento, se han quedado en el camino (Sergio Álvarez, Patricia Rojo, José Ramón Trujillo, David Gutiérrez, Antonio Hernández…), como por los parroquianos que no podremos disfrutar, hasta quién sabe cuándo, del regalo, inmerecido siempre, de sus versos. Pero si don Quijote salió incluso una “tercera” vez a desfazer entuertos y envenenarse él mismo de desventura hasta morir cuerdo… tiempo y latitudes habrá para futuras Hazversidades.
Concluyo, porque el siempre certero Pessoa sabía también que “el corazón, si pudiera pensar, se pararía”. Y por eso, el caso es que con cierto desdén por sí mismas, las Hazversidades aproan el rumbo de regreso de esos Ulises que, en la hora de las decepciones, precisan blindar sus recuerdos sin aceptar derrota alguna.
Aunque nada concluye definitivamente. Como ese mismo Ulises, que tras regresar a Ítaca volvió a zarpar hacia Élide apenas por visitar sus boyadas, espero yo, ya desde la primera noche, la de la muerte de los inocentes, una nueva travesía, invocando para el incierto porvenir al poeta Almafuerte que dijo:

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Sea.

PS (Banda Sonora para esta entrada: http://vimeo.com/45730685)

26 diciembre 2013

para un 2014 que llega

Queridos amigos, para ese 2014 que viene os coloco en su umbral este ultimísimo inédito poema de Rafael Borge... y una felicitación de Marmotarroja, mis dos reyes magos de los días pasados... jaime


SABIENDO LO QUE OCUPA EL PORVENIR.

Sabiendo lo que ocupa el porvenir en el balance
de nada vale ignorarte
sumiso vivir en la sombra del rayo aparente
extravíado en el rico paisaje envolvente
que a las cosas dota de su infantil reclamo
repudiar la desmedida bóveda, los afines costados
el activo subsuelo de donde proviene
la piel que sobre nuestra piel habita
de nada vale tanto ciclo de ignominia
tanto coeficiente de esperpento
a granel el reclamo de la forma, el color militante
la hermosa tristeza de los objetos vanos
la materia amorosa ardiendo en su veneno,
de nada vale, hermano, en un bolsillo roto como el nuestro
mantener deshilachada la cordura, el corazón hilvanado.
Infinitamente más difícil que el ocio de vivir sin rumbo
es dotar al timón de su importancia
a la vela liberarla del acoso intrascendente del alisio
henchida sólo a navegar empujada
por el aliento del motor que somos
sin rumbo alguno, sin pérfido astrolabio
aunque desmedido en su vasto conjunto
el Mar es un camino estrecho
que sabio coloca inmune a cada nave en la derrota.
Ignorarte en el curso del viaje nada vale
pues tarde o temprano (o quizá nunca)
el puerto de tu nombre abrirá las esclusas
dispuesto sin bandera a recibirnos
felices como niños en dócil acogida
entonces creeremos por fin que ya cumplimos
mas aún no habrá llegado a término la Vida;
aquel anhelado prodigio, breve descanso
será la punta del iceberg de otro milagro.